Operativo sorpresa en La Merced retira decenas de máquinas tragamonedas de la vía pública
El despliegue se concentró sobre la calle Manzanares y contó con la participación de elementos estatales y militares, según la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Un operativo conjunto de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y fuerzas federales sacó este jueves decenas de máquinas tragamonedas instaladas en la calle Manzanares, en el corazón del mercado de La Merced. La intervención, reportada por la propia Secretaría, buscó retirar dispositivos que operaban al aire libre y sin permisos visibles.
Vecinos y comerciantes consultados por El Universal describen una escena de cajas de metal amontonadas en camionetas mientras elementos uniformados custodiaban la zona. «Llevaban las máquinas como si fueran bultos; aquí la gente las usa para ganar unas monedas, pero también generan peleas y deudas», dijo una vendedora ambulante que prefirió no dar su nombre.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, según comunicados oficiales, abrió carpetas de investigación por la posible comisión de delitos relacionados con la operación clandestina de juegos de azar y por el uso indebido del espacio público. Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aportó apoyo logístico durante el aseguramiento de los equipos.
El hallazgo expone un problema conocido: la proliferación de tragamonedas informales que funcionan como microcentros de apuestas en zonas comerciales populares. Estas máquinas, además de evadir impuestos y regulación, suelen convertirse en focos de violencia, corrupción y lavado de dinero, advierten especialistas citados por La Jornada.
Sin embargo, la acción policial tiene consecuencias ambivalentes. Para algunos comerciantes la retirada representa un alivio por la reducción de conflictos y mendicidad asociada a las apuestas, pero para otros supone la pérdida de un ingreso informal en un contexto donde las alternativas laborales son escasas. «No es lo mismo quitar la ambulancia que atender por qué vende en la calle», apuntó un líder vecinal entrevistado por Reforma.
Desde una perspectiva de políticas públicas, el operativo resalta tres carencias: supervisión efectiva del espacio público, mecanismos claros para canalizar a quienes dependen de economías informales y transparencia en la custodia y destino de los bienes asegurados. La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que las máquinas fueron trasladadas a almacenes oficiales, pero no detalló el procedimiento para determinar responsabilidades ni el calendario de audiencias o destrucción, según el comunicado oficial.
La intervención en La Merced sirve como botón de muestra. Retirar las máquinas es solo la primera pieza del rompecabezas. Si no se combinan acciones de fiscalización con alternativas económicas y programas sociales, la práctica reaparecerá en otra calle o bajo otra figura. Como metáfora, es como cortar la maleza y dejar la raíz intacta: volverá a brotar.
Organizaciones civiles consultadas llamaron a la autoridad a transparentar el proceso judicial y a diseñar rutas de atención para quienes quedan sin ingresos. También demandan campanas de educación financiera y controles más claros para la venta e instalación de equipos de apuestas, medidas que, si se implementan bien, pueden reducir daños y proteger a los sectores más vulnerables.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Fiscalía deberán ahora explicar públicamente cuántas máquinas fueron aseguradas, quiénes eran los responsables y cuáles serán los pasos para evitar la reaparición de tragamonedas en La Merced. Sin datos claros, el operativo corre el riesgo de ser un parche visible pero efímero en un problema estructural.
Fuentes: Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, El Universal, La Jornada, Reforma.
