Diputados aprueban reforma de nacionalidad única para presidente y gobernadores
La Cámara de Diputados declaró constitucional la reforma que exige tener solo la nacionalidad mexicana para aspirar o ejercer la Presidencia, las gubernaturas y la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, según un comunicado oficial de la Cámara de Diputados. En sesión vespertina, el pleno informó que 22 legislaturas estatales dieron su visto bueno y que el expediente ya fue enviado al Ejecutivo Federal para sus efectos constitucionales.
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. En la práctica, obliga a quien quiera registrarse como candidato a presidente, gobernador o jefe de Gobierno a no tener ni adquirir otra nacionalidad; si la tuviera, deberá renunciar a ella antes de tramitar su registro, en los términos que la ley establezca. Ya en el cargo, la persona en cuestión tampoco podrá solicitar o invocar otra nacionalidad, usar pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos ante otro Estado ni acogerse a su protección diplomática. La contravención se sancionará conforme al Título Cuarto constitucional y, en su caso, las constituciones locales y la de la Ciudad de México.
En la sesión, el diputado Sergio Gutiérrez Luna (Morena), en funciones de la Presidencia de la Mesa Directiva, leyó la declaratoria; el diputado Francisco Amadeo Espinosa Ramos (PT) informó sobre el oficio del Senado que certificó los 22 votos favorables, entre ellos los de Baja California, Chiapas, Estado de México, Oaxaca, Quintana Roo, Sonora, Veracruz y la Ciudad de México, según el comunicado oficial.
¿Qué cambia para la gente común? Para la mayoría no habrá impacto directo, pero la reforma levanta una barrera clara para quienes tienen lazos legales con otro país: emigrados con doble nacionalidad que regresan a México y políticos con ciudadanía extranjera deberán decidir entre conservar ese vínculo o aspirar a un cargo público de alto rango. Renunciar a una nacionalidad no siempre es instantáneo ni gratuito; implica trámites administrativos y, en algunos casos, esperar plazos en el país extranjero. En otras palabras, la política se vuelve menos amigable para quienes llevan una vida entre dos países.
La medida también es política: responde a discursos de soberanía y control sobre lealtades, pero podría cerrarle la puerta a perfiles con experiencia internacional o a candidaturas que canalicen la voz de la diáspora. Además, la restricción sobre el uso de pasaportes y la protección diplomática podría generar controversias legales sobre derechos y reparos de interpretación constitucional.
La reforma ya fue declarada por la Cámara y remitida al Ejecutivo Federal, pero no es improbable que termine en tribunales. Queda por ver si la reforma será impugnada ante la Suprema Corte y cómo se regularán en la ley los plazos y mecanismos para la renuncia a otras nacionalidades, pasos que definirán en la práctica cuántas candidaturas quedan fuera de la contienda.
La información contenida en este texto proviene del comunicado oficial de la Cámara de Diputados.
