Alerta fiscal: Hacienda advierte que sin reforma en 2026 subirán impuestos
La Secretaría de Hacienda lanzó una advertencia que golpea directo al bolsillo: si no se aprueba una reforma fiscal antes de 2026, el Gobierno tendrá que recurrir a alzas impositivas. Así lo aseguró el secretario Édgar Amador Zamora, quien además destacó que existe una cartera de 1,500 proyectos de inversión en distintos sectores que podrían impulsar el crecimiento.
La afirmación de Hacienda plantea un dilema claro: ¿subir impuestos ahora para cerrar brechas en las finanzas públicas o apostar a que la inversión privada y los proyectos prometidos generen suficiente crecimiento para evitarlo? En términos sencillos, es la vieja disyuntiva entre apretar el cinturón o dejar que la factura llegue después, con intereses.
Según la Secretaría de Hacienda, la ejecución de esos 1,500 proyectos puede aumentar la actividad y generar ingresos fiscales adicionales. Pero la experiencia y la evidencia internacional —que organismos como el Banco Mundial y la OCDE han señalado en múltiples informes— muestran que la sola promesa de inversión no garantiza ejecución rápida ni suficiente recaudación para compensar un déficit estructural. La clave está en la velocidad, la transparencia y la calidad de las obras.
¿Quién paga si no hay reforma? En primera instancia, las clases medias y las pequeñas empresas suelen sentir más rápido los efectos de un aumento generalizado de impuestos al consumo, al combustible o a servicios básicos. También hay riesgo de recortes en programas sociales o en inversión pública si el ajuste se busca vía gasto. Por eso la advertencia de Hacienda no puede leerse como una amenaza técnica: es una decisión política con impacto cotidiano.
La advertencia oficial no está exenta de matices. Es legítimo que el Ministerio de Hacienda defienda la necesidad de ordenar las cuentas y plantee alternativas. Pero no es aceptable que se use el argumento del apremio fiscal para justificar medidas regresivas o para acelerar aprobaciones sin debate. El secretario Édgar Amador Zamora y la propia Secretaría de Hacienda deben transparentar los supuestos macrofiscales, el calendario y los criterios de priorización de los proyectos.
Existen caminos intermedios que merecen ser explorados y discutidos públicamente: mejorar la recaudación combatiendo la evasión y la elusión fiscal; reorientar gastos ineficientes; diseñar impuestos más progresivos que no castiguen a los que menos tienen; y asegurar la participación ciudadana en la selección y monitoreo de los 1,500 proyectos anunciados. Estas opciones requieren no solo voluntad técnica, sino también consenso político y controles fuertes.
La ciudadanía debe estar alerta y exigir cuentas. Si la reforma propuesta finalmente llega al Congreso o al parlamento, el debate deberá centrarse en proteger el empleo, el poder adquisitivo y los servicios públicos. Las reformas fiscales no son inevitables ni neutrales: pueden ser una oportunidad para mayor justicia y eficiencia, o pueden convertirse en un ajuste que empeore la desigualdad.
Fuente: declaraciones del secretario Édgar Amador Zamora y comunicados de la Secretaría de Hacienda.
