Lamine yamal marca el pulso: doblete y españa alcanza 40 partidos imbatida

Madrid. Lamine Yamal volvió a confirmar por qué se ha convertido en el símbolo más brillante de la renovación de la selección española. El joven extremo del FC Barcelona firmó un doblete que desatascó la victoria frente a Croacia y, según los datos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), dejó a la selección con 40 partidos consecutivos sin conocer la derrota.

Croacia dio pelea durante el primer tiempo: presionó con orden, cortó líneas y obligó a España a trabajar el balón con paciencia. Pero el partido se abrió cuando el equipo de Luis de la Fuente impuso su sello: posesión cuidada, movilidad y llegada por las bandas. En ese contexto, Yamal aprovechó dos ocasiones claras y transformó eficacia en resultado, como ha venido haciendo desde su irrupción, según la crónica de EFE sobre el encuentro.

La fotografía de la noche es clara y atractiva: un talento adolescente marcando la diferencia en un equipo que ha optado por una apuesta generacional que parece dar frutos. Es justo reconocer el mérito: la consolidación de jóvenes como Yamal es fruto de políticas deportivas, estructuras de formación y, en muchos casos, inversión privada de clubes como el Barcelona en sus canteras.

No obstante, la lectura debe ser matizada. Lograr 40 encuentros sin perder es un dato encomiable, pero no puede convertirse en anestesia. Por un lado, existe el riesgo de sobreexponer a jugadores muy jóvenes a la presión mediática y a una carga de partidos que puede redundar en lesiones o desgaste. Por otro, la racha no garantiza soluciones tácticas ante rivales que sepan neutralizar la posesión. La propia EFE recoge la prudencia del seleccionador, que alabó el carácter del equipo pero subrayó la necesidad de seguir trabajando la rotación y la preparación física.

También hay que atender al debate institucional: ¿cómo se traduce este éxito en políticas públicas deportivas? Desde una perspectiva social, la progresión de figuras como Yamal debería servir para impulsar programas de acceso al deporte en barrios con menos recursos, fortalecer la educación física en escuelas y exigir transparencia en el uso de fondos por parte de federaciones y administraciones. Si la inversión en talento sólo se concentra en centros elitistas, la promesa de una selección representativa se desvanece.

En clave positiva, la racha es una herramienta de cohesión: partidos como el de anoche movilizan a la afición, generan espacios de encuentro y colocan al fútbol como motor cultural. Pero el éxito también trae obligaciones: la RFEF y los clubes deben coordinarse para gestionar cargas, proteger a los jóvenes y asegurar que el modelo sea sostenible y accesible.

La ovación a Yamal en el estadio y la portada de la prensa española certifican un momento de alegría. Sin embargo, la verdadera prueba llegará cuando el calendario apile compromisos exigentes y los rivales adapten sus planes. Si la federación y los clubes atienden tanto al brillo del talento como a su protección y a políticas de base inclusivas, la racha de 40 partidos podrá ser el inicio de una etapa sólida y no solo un episodio memorable.

Fuentes: RFEF, EFE y seguimiento de la prensa deportiva nacional.

Con información e imágenes de: Latinus