Despliegues eternos, heridas invisibles: ocho intentos de suicidio en el Abraham Lincoln

La Marina de Estados Unidos confirmó ocho intentos de suicidio entre la dotación del grupo de combate del portaaviones Abraham Lincoln tras un despliegue que superó los diez meses. La decisión de prolongar la misión, que partió en noviembre de 2025 rumbo al mar de China Meridional y luego fue desviada hacia Medio Oriente, ha encendido críticas contra el Pentágono.

La cifra oficial, reconocida por la Marina de Estados Unidos, funciona como un termómetro: no mide solo episodios, sino el ambiente que los hace más probables. Tripulantes sometidos a más de diez meses lejos de casa, con rotaciones y misiones cambiantes, describen una suma de fatiga, incertidumbre y presión operativa que tensan la salud mental hasta el límite.

Hablamos con Carlos Gómez, psicólogo, director de Violeta Luz Therapy y miembro del cuerpo de reserva del Ejército de Estados Unidos. Gómez señala que el problema no es estrictamente individual: “El estrés acumulado por despliegues prolongados actúa como una grieta que se va abriendo en la estructura emocional de las unidades. Muchos optan por callar porque pedir ayuda puede percibirse como un riesgo para la carrera”, explicó.

Sus observaciones coinciden con expertos militares que critican decisiones institucionales: prolongar misiones para responder a contingencias estratégicas —en este caso la reorientación hacia la ofensiva contra Irán— puede resolver un problema geopolítico a corto plazo pero crear una crisis humana a mediano plazo. El Pentágono, al que responsabilizan por la planificación y el apoyo logístico, aún debe ofrecer respuestas claras sobre medidas de mitigación y seguimiento.

Entre las consecuencias están el desgaste del liderazgo a bordo, el impacto en las familias en tierra y el riesgo de normalizar una política de “aguante” que penaliza la prevención. Gómez subraya prácticas concretas para reducir el daño: limitar la duración de los despliegues, asegurar descansos efectivos, facilitar acceso confidencial a atención psicológica y proteger a quienes buscan ayuda frente a represalias administrativas.

La Marina de Estados Unidos reconoce los intentos de suicidio; la pregunta pendiente es si las reformas serán a la altura del daño. No se trata solo de cifras en un informe, sino de vidas y comunidades que cargan cicatrices invisibles. Si las fuerzas armadas quieren mantener capacidad operativa y legitimidad social, deberán poner la salud mental al mismo nivel que la estrategia.

Fuente: Marina de Estados Unidos; entrevista con Carlos Gómez, director de Violeta Luz Therapy y miembro del cuerpo de reserva del Ejército de Estados Unidos.

Con información e imágenes de: France 24