Perú se suma al escudo de las Américas tras encuentro de Fujimori con Marco Rubio
Informe de nuestra corresponsal, Francisco Zacarías.
En una reunión celebrada en el Palacio de Gobierno, la presidenta Keiko Fujimori y el secretario de Estado Marco Rubio acordaron avanzar en la adhesión de Lima al llamado «Escudo de las Américas», una iniciativa promovida por la administración de Estados Unidos para coordinar seguridad e inversiones en la región. Rubio reiteró, como dijo ante la prensa, que «la administración de Trump le está dando prioridad a la región porque lo que ocurra en Latinoamérica afecta directamente a Estados Unidos».
La oferta de Washington combina promesas de mayor cooperación en seguridad fronteriza, lucha contra el crimen organizado y facilidades para proyectos de inversión privada. Para el Gobierno de Fujimori, que enfrenta presiones por el crecimiento de la violencia en zonas fronterizas y la amenaza de El Niño en la costa norte, la adhesión supone acceso a recursos y asistencia técnica que podrían acelerar obras de prevención y fortalecer capacidades policiales.
No obstante, la decisión genera interrogantes que merecen respuesta. Primero, la etiqueta «seguridad» suele traducirse en despliegue militar o policial y contratos con empresas extranjeras; eso puede mejorar la seguridad a corto plazo, pero también corre el riesgo de desviar recursos de políticas sociales imprescindibles para las comunidades afectadas por la pobreza y el cambio climático. Segundo, la historia reciente muestra que los acuerdos de cooperación vienen a veces acompañados de condicionalidades y prioridades que responden a intereses geopolíticos más que a necesidades locales.
En Lima, organizaciones sociales y especialistas en derechos humanos han pedido transparencia sobre los términos del acuerdo: qué recursos llegarán, bajo qué condiciones, y cómo se fiscalizará su uso. También reclaman que cualquier cooperación para enfrentar a las organizaciones criminales vaya acompañada de fortalecimiento del sistema judicial y de políticas integrales para reducir la desigualdad, no solo de más botas en la calle.
El fenómeno de El Niño fue otro tema central del encuentro. La Presidencia señaló que la asistencia norteamericana podría destinarse a mejorar infraestructura costera y sistemas de alerta temprana en regiones vulnerables. Para cientos de miles de familias en Piura, Tumbes y Lambayeque, el acceso a obras de mitigación y a fondos rápidos de reparación marcaría la diferencia entre pérdida de medios de vida o una recuperación más ordenada tras inundaciones y daños en cultivos.
Desde el punto de vista económico, el aval de Estados Unidos a una agenda de inversión podría atraer capital privado, pero también exige contrapesos: cláusulas de protección ambiental, respeto a los territorios indígenas y supervisión pública para que las obras no beneficien solo a grandes contratistas. En palabras de expertos consultados por este diario, la entrada al Escudo de las Américas será una prueba de la capacidad del Gobierno para negociar en favor del interés público y no solo en función de alineamientos diplomáticos.
En la práctica, los ciudadanos percibirán cambios concretos: más presencia estatal en seguridad, proyectos de infraestructura con financiamiento extranjero y programas de cooperación técnica para gestión de riesgos. Lo que falta por ver es si esos recursos se invertirán en fortalecer servicios públicos, educación y salud, o si terminarán concentrándose en agendas de confrontación y defensa que no atacan las raíces de la violencia y la pobreza.
Keiko Fujimori sale de la cita con un respaldo internacional que le otorga visibilidad, pero también con la responsabilidad de mostrar resultados medibles y transparentes. La Presidencia y el Ministerio de Relaciones Exteriores deberán publicar los acuerdos y someterlos a fiscalización ciudadana para que la adhesión al escudo sea, en la práctica, una herramienta de protección social y ambiental y no solo un símbolo geopolítico.
La noticia fue cubierta desde el Palacio de Gobierno por nuestra corresponsal Francisco Zacarías, y recoge declaraciones oficiales del Departamento de Estado y de la Presidencia peruana.
