Francia retira respaldo a Infantino y complica su reelección en la FIFA
Por Erika Olavarría
El Comité Ejecutivo de la Federación Francesa de Fútbol (FFF) anunció este jueves que retirará su respaldo a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, que busca la reelección en las elecciones previstas para marzo de 2027. La decisión, comunicada por la propia Federación Francesa de Fútbol, marca un giro notable: hace apenas años París respaldaba al suizo y ahora cambia de posición en medio de crecientes dudas sobre la gestión de la organización mundial del fútbol.
Según el comunicado de la FFF, la resolución responde a una evaluación crítica de la gestión y a la necesidad de mayores garantías de transparencia y gobernanza en la FIFA. La retirada del apoyo de una federación con peso en Europa se lee como un síntoma de desgaste político para Infantino, cuyo liderazgo ha estado rodeado de polémicas que han erosionado su imagen entre algunos actores clave.
La pérdida del respaldo francés no es solo simbólica. En la práctica, las elecciones de la FIFA se deciden por mayorías de federaciones nacionales distribuidas por confederaciones; perder el apoyo de países influyentes en UEFA puede abrir puertas a que otros miembros cuestionen su continuidad y busquen alternativas. Es como apartar una ficha importante del tablero: puede desencadenar una reacción en cadena que obligue a reconfigurar alianzas antes de 2027.
El episodio también tiene un impacto doméstico. En Francia, donde el fútbol está estrechamente ligado a políticas públicas, financiamiento y proyectos de base, el pulso entre la FFF y la FIFA afecta la credibilidad de las instituciones que administran el deporte. Ciudadanos y clubes amateurs observan con preocupación cómo los debates de alta diplomacia futbolística terminan por influir en la llegada de recursos, programas de formación y la gestión de eventos internacionales.
Para Infantino, la decisión francesa complica su ruta. No solo deberá reconstruir apoyos en Europa, sino también reforzar su alianza con federaciones de África, Asia y CONCACAF, donde tradicionalmente ha encontrado respaldo. La política de la FIFA, como cualquier maquinaria internacional, depende tanto de acuerdos programáticos como de percepciones públicas. Que una federación de referencia cambie de postura alimenta la narrativa de que su mandato necesita mayor renovación y supervisión.
Desde una mirada crítica y basada en datos, la retirada del respaldo plantea preguntas sobre los mecanismos de control interno de la FIFA y la relación entre las federaciones nacionales y el organismo rector. Organizaciones civiles y actores del fútbol han reclamado durante años reformas que garanticen transparencia en contratos, adjudicaciones de mundiales y nombramientos ejecutivos. La declaración de la FFF, a la que ha tenido acceso este periódico, subraya precisamente esa imperiosa necesidad de rendición de cuentas.
No todo es confrontación. La decisión francesa también puede entenderse como una invitación a la reforma: un llamado para que la FIFA recupere legitimidad mediante cambios concretos y verificables. Para la afición y los clubes modestos, eso significaría mejores controles sobre el gasto, criterios claros para el reparto de fondos y procesos electorales más transparentes.
Quedan más de doce meses para las elecciones de marzo de 2027. En ese tiempo veremos si la FFF mantiene su posición, si otros socios europeos se suman o si Infantino logra recomponer su base de apoyo. Lo cierto es que la política del fútbol internacional vuelve a agitarse y, como siempre, las decisiones en los despachos repercutirán en los estadios, en las escuelas de fútbol y en los bolsillos de quienes sostienen el deporte con su pasión y su dinero.
Fuentes: comunicado del Comité Ejecutivo de la Federación Francesa de Fútbol y reportes internos consultados por nuestra redacción.
