Descubre jardines cerca de CDMX que evocan la Toscana

Un escape a la italiana sin cruzar fronteras: jardines en Morelos y Cuernavaca que combinan paisajismo, historia y disputa pública sobre acceso y recursos.

A poco más de una hora y media desde la Ciudad de México se pueden encontrar espacios que recuerdan a esa Toscana idealizada de cipreses y terrazas: el complejo Jardines de México, en Jojutla, y el histórico Jardín Borda, en Cuernavaca. Jardines de México se presenta como el mayor jardín ornamental del mundo, con cerca de 51 hectáreas y secciones temáticas que incluyen un jardín italiano inspirado en la tradición renacentista, según la propia administración de Jardines de México. El Jardín Borda, por su parte, es un patrimonio del siglo XVIII, ligado al auge de la minería y a la figura de José de la Borda; su valor histórico y cultural está documentado por instancias como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La experiencia es atractiva: arcos, fuentes y setos que remiten a villas europeas; sin embargo, la postal turística convive con tensiones reales. La dependencia de modelos privados de gestión para sostener estos proyectos plantea preguntas de fondo: ¿quién puede pagar el acceso a la cultura y al verde? Los parques con entrada de pago y oferta de eventos privados generan empleo y atraen turismo, algo que reconoce la Secretaría de Turismo de Morelos, pero también desplazan usos comunitarios y encarecen el disfrute cotidiano de los habitantes locales.

Hay además un costo ecológico. Los jardines ornamentales extensos requieren manejo intensivo de agua, fertilizantes y mantenimiento paisajístico que, sin políticas claras de sustentabilidad, pueden tensionar cuencas y recursos locales. Es legítimo celebrar la recuperación del patrimonio y la oferta cultural, pero también exigir transparencia en consumo hídrico, manejo químico y contratos de concesión cuando intervienen recursos públicos.

Desde la mirada ciudadana, estos espacios pueden ser escuelas vivas: activan economías locales, ofrecen trabajo y fomentan el acceso a la naturaleza. Desde la mirada crítica, necesitan reglas que garanticen tarifas asequibles para población local, horarios y programas educativos accesibles y mecanismos de rendición sobre impacto ambiental. La tensión entre inversión turística y derecho al espacio público no es menor; requiere políticas decididas que prioricen equidad y sostenibilidad.

Si planeas escaparte, considera visitar en días de semana para evitar aglomeraciones, informarte sobre tarifas y preguntar por los programas comunitarios. Apoyar iniciativas culturales no implica renunciar a exigir mejores prácticas: pedir transparencia a los administradores y a las autoridades estatales es una forma de proteger que estos jardines no queden solo para quien pueda pagarlos.

Fuentes consultadas: Jardines de México, INAH y la Secretaría de Turismo de Morelos.

Con información e imágenes de: informador.mx