Loret acusa a Morena de montar un espectáculo político en Sinaloa tras crisis de violencia
Por Redacción
Carlos Loret de Mola, en su espacio en Latinus, acusó al partido Morena y al gobierno federal de escenificar un distanciamiento con el gobernador Rubén Rocha Moya luego de la reciente crisis de violencia que sacudió a Sinaloa. Según Loret, lo que se presenta públicamente como diferencias entre instancias de poder es en realidad un “show” político pensado para dirimir responsabilidades sin ofrecer soluciones concretas a la ciudadanía.
La crítica pone el foco en la narrativa: mientras las calles quedaron marcadas por enfrentamientos, bloqueos y facilidades para la alarma social, la conversación pública se trasladó pronto hacia quién se distancia de quién, en lugar de priorizar la contención del conflicto y la atención a las víctimas. Loret señaló que esa teatralidad busca proteger a actores políticos y redistribuir costos políticos antes que atender la emergencia.
En términos concretos, la acusación plantea que Morena y el gobierno estatal ensayan un guion con dos efectos visibles: por un lado, mostrar que existe autonomía y, por otro, deslindar responsabilidades por fallas en seguridad. Esta lectura contrapone el discurso oficial a la percepción de ciudadanos afectados, que exigen patrullaje, esclarecimiento de hechos y garantías para la vida cotidiana.
Para dimensionar el problema, es necesario recordar que Sinaloa lleva años enfrentando retos de seguridad vinculados al crimen organizado y a la debilidad institucional en determinadas zonas. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran oscilaciones en índices delictivos que, en contextos de crisis concreta, se traducen en preocupación y pérdida de confianza en las autoridades.
Desde Morena y el gobierno estatal no se han presentado pruebas públicas que respalden la versión de una simulación coordinada. Fuentes oficiales han insistido en la coordinación entre niveles de gobierno para restablecer la normalidad, mientras que sectores de la sociedad civil y periodistas como Loret exigen mayor transparencia y responsabilidad política.
El debate no es solo político: tiene consecuencias prácticas. Cuando la gestión de una crisis se convierte en espectáculo, la respuesta institucional puede retrasarse, los recursos no llegar con la rapidez necesaria y la percepción de impunidad se agrava. Familias que sufrieron pérdidas o vivieron amenazas requieren atención legal, psicológica y garantías de no repetición, no discursos de posicionamiento partidista.
La crítica de Loret funciona como llamado a la responsabilidad: si hay desmarques públicos entre funcionarios, deben explicarse con datos—operativos, de despliegue policial y de resultados—y no con slogans. También es una invitación a que los partidos, incluido Morena, prioricen la seguridad y el bienestar ciudadano por encima de la disputa por la narrativa.
En un momento en que la credibilidad institucional está en juego, la ciudadanía demanda hechos. Auditorías independientes, mecanismos de rendición de cuentas y la participación de organizaciones locales pueden ayudar a recuperar la confianza. Sin una respuesta clara y verificable, el riesgo es que lo que se presente como un distanciamiento termine siendo, como acusa Loret, un espectáculo que deja a la gente en el olvido.
Fuentes: declaraciones de Carlos Loret de Mola en Latinus; datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; comunicados oficiales del gobierno de Sinaloa y de Morena.
