Terremoto en Roldanillo destapa restos en una bóveda y reabre la herida de las desapariciones

Roldanillo, Valle del Cauca. El sismo registrado el pasado 10 de agosto dejó, además de daños materiales, una escena que recuerda a los peores episodios del conflicto armado: restos óseos sin identificar afloraron en la bóveda de un cementerio municipal. No fue una denuncia ni una exhumación planificada: fue la tierra la que, con su sacudida, devolvió a la superficie lo que muchos esperaban encontrar con justicia y verdad.

Según información compartida por la Alcaldía de Roldanillo y entregada a la Fiscalía General de la Nación, los hallazgos fueron reportados por trabajadores del camposanto y por familiares que buscaban tumbas dañadas. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses asumirá las labores de identificación y la Fiscalía abrirá las indagaciones correspondientes, según confirmaron las mismas autoridades.

Este descubrimiento reacende el drama de las miles de personas desaparecidas durante décadas de violencia. La Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparición Forzada (UBPD) y organizaciones de víctimas han señalado históricamente las dificultades para localizar y reconocer restos: registros incompletos en cementerios, tumbas sin control documental y procesos forenses con recursos limitados. En Roldanillo, la aparición de restos en una bóveda pone de relieve esas falencias en el registro y la memoria local.

Familiares y vecinos, citados por medios locales, pidieron rapidez en la identificación y garantías de transparencia en la cadena de custodia. Para las comunidades, el temor es que un hallazgo así vuelva a quedar en trámites burocráticos sin una respuesta clara sobre origen, fecha y responsabilidad. La Defensoría del Pueblo ha insistido en que todo procedimiento forense debe respetar el derecho a la verdad y a la reparación de las víctimas.

Desde una mirada crítica, es urgente preguntar por qué un terremoto tuvo que convertirse en el mecanismo para encontrar restos que podrían corresponder a personas desaparecidas. ¿Cuántos cementerios del país conservan registros insuficientes? ¿Qué tanto han avanzado las instituciones —Fiscalía, Medicina Legal, UBPD— en coordinar búsquedas y exhumaciones con perspectiva de derechos humanos? Estas preguntas no son retóricas: exigen recursos, voluntad política y diálogo con las víctimas.

El Servicio Geológico Colombiano documentó el movimiento sísmico que afectó al municipio, pero el eco más serio quedará en la obligación del Estado de convertir este hallazgo fortuito en un proceso serio de identificación y reparación. Organizaciones sociales y familiares han pedido la presencia de la UBPD y de representantes de la Fiscalía y Medicina Legal en Roldanillo para supervisar el proceso y evitar dilaciones.

El terremoto abrió una puerta literal y simbólica. Ahora corresponde al sistema forense y a las instituciones hacer lo que en muchos años de conflicto no siempre se logró: dar respuestas con rigor científico, transparencia y respeto por las familias. La memoria no puede quedar sepultada otra vez por la negligencia institucional.

Con información e imágenes de: France 24