Lo que salva a unos edificios y condena a otros cuando tiembla: la verdad que nadie quiere admitir

Once sacudidas de magnitud 7 o más en lo que va de 2026, entre ellas el doble movimiento que destruyó La Guaira el 24 de junio y el terremoto de 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto. ¿Por qué unos edificios caen como naipes y otros resisten? Lo analizamos con Diego Cobos, presidente de SRK Colombia, ingeniero civil.

Los terremotos no son democráticos, pero el daño muchas veces sí lo es. Dos edificaciones pueden estar a pocos metros y comportarse como si fueran de mundos distintos: una queda en pie, otra se convierte en escombros. Detrás de esa diferencia hay causas técnicas, económicas y políticas. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, en 2026 se registraron 11 sismos de magnitud 7 o superior. Esos números dejan en evidencia que la pregunta sobre por qué caen edificios no es teórica, es urgente.

Las claves que salvan y las que condenan

  • Diseño sísmico correcto: un edificio diseñado pensando en sacudidas trabaja como un colchón; uno sin diseño falla como una caja de fichas. Cobos señala que la norma sísmica marca el camino, pero solo si se aplica.
  • Suelo donde se asienta: suelos blandos o susceptibles a licuefacción amplifican el movimiento. Edificios sobre rellenos mal compactados o arenas sueltas están en riesgo.
  • Calidad de materiales y mano de obra: concreto frágil, acero insuficiente o ejecuciones improvisadas convierten estructuras en trampas cuando tiembla.
  • Detalles constructivos e irregularidades: giros bruscos en la planta, pisos con alturas distintas o fachadas que no siguen el esqueleto estructural producen concentraciones de esfuerzo que originan colapsos parciales.
  • Mantenimiento y envejecimiento: vigas corroídas, juntas dañadas y fisuras sin atender acumulan daño hasta que la próxima sacudida remata la estructura.
  • Aplicación y control de la normativa: normativas rígidas no sirven si la inspección y el control son laxos. Cobos insiste en que la debilidad institucional es a menudo el eslabón que permite construcciones vulnerables.

Tabla rápida: lo que salva y lo que condena

Lo que salva Lo que condena
Diseño antisísmico certificado Ausencia de proyecto estructural o copia de diseños inadecuados
Suelos firmes y fundaciones profundas Suelos blandos, rellenos mal compactados y licuefacción
Materiales de calidad y mano de obra calificada Materiales de baja resistencia y montaje improvisado
Mantenimiento regular y monitoreo Edificios envejecidos sin intervenciones
Inspección y control estatal efectivo Corrupción, permisos irregulares y supervisión débil

Lo que nos dijo Diego Cobos, en pocas palabras

  • La norma existe, pero la diferencia la hace la inspección. Un papel firmado no evita un derrumbe; la fiscalización sí.
  • Retrofitting o reforzamiento de estructuras antiguas es caro, pero es la inversión menos dolorosa frente al precio humano y económico de un colapso.
  • Los proyectos pequeños e informales —viviendas ampliadas sin proyecto— son focos de riesgo en la mayoría de desastres urbanos.

Errores institucionales que salen caros

  • Permisos otorgados sin verificación en terreno.
  • Falta de catastros y auditorías periódicas de edificios públicos y privados.
  • Inexistencia de programas de subsidio para el reforzamiento en barrios vulnerables.

Qué deben exigir la gente y los gobiernos

  • Transparencia: certificados de diseño y de inspección disponibles públicamente.
  • Programas de subsidio para reforzamiento en zonas de alto riesgo.
  • Capacitación certificada para constructores y controles estrictos en obra.
  • Plan de evacuación y simulacros obligatorios en edificios de más de X pisos y en escuelas.

Consejos prácticos para usted ahora

  • Consulte el certificado sísmico del edificio donde vive o trabaja.
  • Si su casa fue construida sobre relleno o tiene muros agrietados, busque asesoría técnica.
  • Prepare una mochila de emergencia y un plan de encuentro familiar.
  • Exija controles y participe en las veedurías ciudadanas: la seguridad estructural es un bien común.

Los terremotos siguen ocurriendo. Que un edificio resista no es milagro, es resultado de decisiones: diseño, materiales, control y mantenimiento. Cuando esas piezas faltan, la factura la paga la gente. No es alarmismo, es llamada a la acción. Como resume Cobos, “la prevención cuesta, el desastre cuesta más”.

Fuentes y base de este análisis: Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), reportes de los sismos de junio y agosto de 2026, y la revisión técnica y recomendaciones aportadas por Diego Cobos, presidente de SRK Colombia.

Con información e imágenes de: France 24