Zona maco sacude la ciudad de méxico: belleza que se compra, se discute y deja sin aliento

Un huracán de color, objetos imposibles y debates públicos en el Centro Banamex del 4 al 8 de febrero

Zona Maco 2026 abrió sus puertas como un verdadero torbellino: más de 200 galerías de 25 países, instalaciones que desafían la gravedad y piezas históricas que chocan con lo más contemporáneo. Alfonso Miranda, curador del Salón del Anticuario, resumió al hablar con MILENIO lo que muchos ya perciben en los pasillos: “Estamos felices revitalizando nuestra semana de arte en Ciudad de México, un encuentro con la belleza”.

La frase suena a eslogan, pero detrás hay hechos concretos: la feria no solo exhibe obra, también condiciona tendencias, determina precios y conecta a coleccionistas, curadores y público. Aquí lo que destaca, lo que preocupa y lo que no puedes perderte.

Evento Zona Maco 2026
Fechas 4 al 8 de febrero de 2026
Lugar Centro Banamex, Ciudad de México
Participantes Más de 200 galerías de 25 países
Fundadora Zélika García (2003)

Lo que impacta

  • Presencia femenina y diversidad: el primer día mostró una marcada presencia de creadoras; la oferta curatorial y editorial puso el foco en voces latinoamericanas que antes estaban fuera del radar.
  • Arte que se come y que se lee: la feria integró una propuesta gastronómica de primer nivel y un programa editorial que acompaña el diálogo entre obra y público.
  • Instalaciones “instagrameables”: proyectos como el de La Bibi + Reus buscan mayor visibilidad mediática; la estética de feria ya es parte del producto.
  • Antigüedades con peso histórico: en el Salón del Anticuario hay piezas virreinales que recuerdan otras formas de coleccionar, desde una cabina para andas hasta una Virgen de Guadalupe que confronta siglos de religiosidad y mercado.

Lo que interpela

  • Mercado versus memoria: Alfonso Miranda lo dice claro: comprar arte es inversión y apoyo al creador. Pero esa doble condición tensiona la feria: los precios suben, algunas prácticas curatoriales se subordinan a la venta y quedan preguntas sobre acceso público y preservación.
  • Conservación de obras problemáticas: el caso de la obra del Dr. Atl, Paricutín (1943), pintada con aceite y asbesto, pone sobre la mesa retos técnicos y éticos. ¿Cómo exhibir, vender y conservar obras que incorporan materiales peligrosos?
  • Comercialización de lo sagrado: la presencia de objetos religiosos y patrimonio cultural en un marco de mercado genera debates sobre su destino y responsabilidad del comprador.

Voces desde la feria

El artista Sergio Hernández celebró Zona Maco como “un espacio de libertad y convivencia creativa” y explicó que la feria le permite mostrar técnicas diversas y dialogar con públicos variopintos. El arquitecto Enrique Norten destacó el diálogo entre arquitectura y arte, subrayando que eventos como este nutren prácticas profesionales y redes culturales.

El crítico Tobías Ostrander puso el foco en propuestas concretas: la obra de Rafael Lozano-Hemmer y la presencia de galerías brasileñas y latinoamericanas sugieren que la feria no es solo escaparate, es también un barómetro de la vitalidad creativa del continente.

Lo imprevisible y lo imprescindible

Entre lo que sorprende: una cabina virreinal en andas que obliga a pensar la puesta en escena del pasado; una cabeza olmeca intervenida por una galería de Mallorca que plantea conexiones coloniales y contemporáneas; y proyectos fotográficos que siguen ganando mercado. Todo bajo la curaduría y la mirada crítica que, según Miranda, sostienen la solidez de Zona Maco desde la gestión de Zélika García.

¿Por qué ir?

Si te interesa el arte más allá de la postal, Zona Maco ofrece: obra vendible y experimental, conversación académica, contactos para coleccionar y, para el ciudadano curioso, la posibilidad de ver cómo se negocia la cultura en un escenario global. Alfonso Miranda invita a asistir a los diálogos y a comprobar “las apuestas que se manejan en el mercado artístico”.

Conclusión

Zona Maco 2026 es una feria que brilla y cuestiona al mismo tiempo. Es el lugar donde la belleza se muestra, se compra y se discute; donde la tradición convive con la provocación y donde el público puede acercarse a debates que van más allá del objeto bello. Si la cultura es un termómetro social, estos cinco días en el Centro Banamex marcan una subida de temperatura: artística, económica y política.

Nota: declaraciones de Alfonso Miranda y observaciones de la cobertura provienen de la entrevista con MILENIO y de la programación oficial de Zona Maco 2026.

Con información e imágenes de: Milenio.com