Puerta por puerta, la guerra silenciosa de las hieleras azules contra el sarampión en los altos de chiapas
Brigadas suben montañas, tocan puertas y negocian asambleas para contener un brote que puso a Chiapas en el tercer lugar nacional; entre avances y rezagos, la contención se gana en territorio.
Una hielera azul aferrada entre las manos, barro en las botas y la voz de una enfermera al otro lado de la puerta: “Buenas tardes. Venimos con la vacuna contra el sarampión”. Así comienza el día de las brigadas que desde julio recorren veredas y plazas de Los Altos de chiapas para frenar un brote que ya suma 573 casos confirmados y 20 activos, según datos de la Secretaría de Salud de chiapas reportados por MILENIO.
La ofensiva no fue desde un escritorio. Fue territorial: brigadas desplegadas en 18 municipios, más de 1.2 millones de dosis de SR y SRP aplicadas y bloqueos vacunales que, en palabras del secretario de Salud estatal, Omar Gómez Cruz, fueron “el doble” de lo que marcan los lineamientos federales. El objetivo ahora es llegar a una cobertura universal efectiva del 95 por ciento.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Casos confirmados | 573 |
| Casos activos | 20 |
| Dosis aplicadas (SR y SRP) | Más de 1,200,000 |
| Cobertura en menores de 6 años | Hasta 99% |
| Cobertura general actual | 85% (inicio: 40%) |
| Meta | 95% |
| Defunciones confirmadas | 1 |
El foco inició en Mitontic, donde se registró el caso índice después de que un primer caso importado fuera bloqueado en Tuxtla Gutiérrez. La baja cobertura vacunal previa, alrededor del 40 por ciento, abrió la puerta a la transmisión comunitaria. “Si no hubiéramos hecho esto desde el inicio las brigadas, en chiapas hubiera habido un brote explosivo de sarampión”, admitió Gómez Cruz.
La resistencia no fue solo logística, fue política y cultural. En municipios como Pantelhó, Chalchihuitán, Chenalhó y San Andrés Larráinzar, el ingreso de personal de salud exigió asambleas, acuerdos y respeto a usos y costumbres. “Entramos bajo sus condiciones. Hay lugares donde nos dejan entrar casa a casa, pero generalmente nos concentramos en el parque o en las escuelas”, dijo el funcionario.
La barrera del idioma también pesa. “La principal barrera es el lenguaje, porque aquí hablan tzotzil”, explicó Elizabeth Albores Ordóñez, jefa de enfermeras de la Jurisdicción Sanitaria Número 2. Sus equipos, una brigada puede aplicar de 150 a 200 dosis al día, trabajan todo el día para convencer a quienes desconfían o no completaron esquemas.
- Entrada negociada: en San Andrés las brigadas regresaron tras acuerdos con autoridades tradicionales y voto en asamblea.
- Renuencia y respeto: cuando una familia niega la vacuna no se presiona; registran el domicilio y vuelven con líderes comunitarios para dialogar.
- Grupos rezagados: la franja de 13 a 49 años es la más desprotegida; los niños menores de seis alcanzan coberturas de casi el 99 por ciento.
El brote dejó una víctima mortal reportada, un hombre de 55 años con comorbilidades, cuya muerte ocurrió el 29 de diciembre pero fue incorporada al informe epidemiológico hasta el 13 de febrero, un desfase que autoridades atribuyen a tiempos de validación clínica y epidemiológica en contexto de brote.
En las plazas y en las obras, la vacunación también tocó fibras comunitarias. “La verdad, ya de grande pega más fuerte y la verdad es muy importante que todos nos vacunemos”, dijo Pedro Vásquez Hernández tras levantar la manga en una construcción. Luis Rey Luna Vázquez, de San Cristóbal, explicó que decidió vacunarse al ver pasar la brigada porque no había podido acudir al centro de salud.
No todo es avance sin sombras. La expansión de brigadas y la aplicación masiva de dosis muestran capacidad operativa, pero el inicio tardío de campañas de prevención y la baja cobertura previa revelan fallas en el sistema de inmunización preventiva. Además, la necesidad de negociar cada ingreso comunitario expone el desafío de mantener la salud pública en territorios con autonomía y memoria de conflicto.
El llamado de las autoridades es claro: reforzar el diálogo comunitario y completar esquemas, especialmente en adultos jóvenes. La contención, dicen, ya está en curso —“estamos tranquilos en el bloqueo vacunal”, afirmó Gómez Cruz— pero el rumbo definitivo depende de que las hieleras azules sigan subiendo montañas y de la respuesta casa por casa.
Qué puedes hacer
- Revisar tu esquema de vacunación y acudir al centro de salud más cercano si tienes dudas.
- En comunidades, impulsar información en lengua local y participar en asambleas para coordinar acciones sanitarias.
- Exigir transparencia en la notificación de casos y el avance real de cobertura.
En los altos de chiapas, la contención del sarampión no se escribe en cifras únicamente; se cuenta puerta por puerta, en mangas levantadas y en el silencio que a veces responde desde dentro de una casa de madera. Las hieleras siguen subiendo y bajando montañas, y con ellas va una apuesta por la salud colectiva que exige más que vacunas: exige confianza y acción comunitaria.
Fuentes: Secretaría de Salud de chiapas; reportes y crónica de MILENIO a febrero de 2026. Testimonios de brigadistas y habitantes recabados en campo.
