Alerta: la vacuna del sarampión, el cortafuegos que evita un incendio que puede arrasar familias

El sarampión no es un resfriado: una sola persona infectada puede contagiar hasta 18 más. Más contagioso que el covid-19, el virus se propaga rápido y deja secuelas que van más allá de la erupción. Aquí tienes todo lo que debes saber para protegerte y proteger a los tuyos.

Qué es el sarampión y por qué da miedo

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), su número reproductivo básico (R0) se estima entre 12 y 18: es decir, una persona enferma puede infectar a decenas si no hay protección poblacional. Las complicaciones pueden ser graves: neumonía, encefalitis (inflamación cerebral) y muerte. Además, investigaciones como la publicada por Mina et al. en Science muestran que el sarampión puede provocar una “amnesia inmunológica”, dejando a la persona más vulnerable a otras infecciones durante años.

La vacuna: qué es y cómo funciona

La vacuna más usada es la MMR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola. Es una vacuna de virus atenuado: enseña al sistema inmune a reconocer el virus sin causar la enfermedad grave.

¿Cuánta protección ofrece?

Esquema Edad habitual Protección aproximada
Una dosis 12-15 meses (puede adelantarse a 9 meses en brotes) ~93% de protección contra la enfermedad
Dos dosis Primera dosis 12-15 meses, segunda 4-6 años (según calendario) ~97% de protección; reduce brotes y contagios por fracaso primario

Medidas tras una exposición

  • Vacuna MMR dentro de las 72 horas posteriores a la exposición puede prevenir la enfermedad en personas no inmunes.
  • Inmunoglobulina (IG) dentro de los 6 días posteriores a la exposición para embarazadas, lactantes muy pequeños o inmunodeprimidos que no pueden recibir la vacuna.

¿Quién debe vacunarse y quién no?

  • Prioridad: niños (según calendario), trabajadores de la salud, embarazadas no inmunes (antes de embarazarse) y personas no vacunadas en zonas con brotes.
  • Contraindicaciones: inmunodepresión grave y embarazo. Si estás embarazada y has estado expuesta, se recomienda IG en lugar de la vacuna.
  • Si planeas un embarazo, espera al menos cuatro semanas después de la vacuna para concebir, según CDC y autoridades sanitarias.

Efectos secundarios y seguridad

La mayoría son leves: fiebre, erupción leve, molestias en el lugar de la inyección. Efectos graves son rarísimos: convulsiones febriles (aprox. 1 por cada 3.000 vacunas), reacciones alérgicas severas extremadamente raras (menos de 1 por millón). No hay evidencia creíble de vínculo entre la vacuna MMR y el autismo; múltiples estudios y revisiones de OMS y CDC lo descartan.

Por qué la cobertura es clave: la meta del 95%

Debido a su alta contagiosidad, se requiere una cobertura de inmunización muy alta (alrededor del 95%) para lograr la inmunidad de rebaño y evitar brotes. Cuando la cobertura baja por desinformación, desigualdades o interrupciones en los servicios (como las vividas durante la pandemia de covid-19), aparecen brotes que amenazan a bebés, embarazadas y personas con sistema inmune débil.

Qué funciona en política pública y qué falla

  • Lo que funciona: campañas de recuperación y refuerzo, exigencia de comprobante en entornos sanitarios y escolares, comunicación clara y campañas comunitarias que combinen información con facilidades de acceso.
  • Lo que falla: recortes presupuestarios, desinformación viral, acceso inequitativo en zonas rurales y urbana marginales, y la falta de seguimiento de calendarios. Instituciones como la OMS y UNICEF han advertido sobre retrocesos en la cobertura tras la pandemia.

Qué puedes hacer hoy

  • Revisa tu cartilla de vacunación y la de tus hijos; asegúrate de tener las dos dosis.
  • Si trabajas en salud o estudias en entornos con contacto cercano, confirma tu inmunidad.
  • Ante sospecha de exposición, consulta rápido: la vacuna dentro de 72 horas o la IG pueden cambiar el curso.
  • Combate la desinformación: pregunta a profesionales y exige evidencia, no rumores.

Conclusión

La vacuna contra el sarampión no es una promesa: es una herramienta probada que baja hospitalizaciones, evita muertes y corta cadenas de contagio. En términos simples: es el cortafuegos que impide que el fuego se convierta en incendio. Las autoridades tienen que garantizar acceso, transparencia y campañas contundentes; la ciudadanía, vacunarse y exigir políticas que protejan a quienes no pueden vacunarse.

Fuentes consultadas

Organización Mundial de la Salud (OMS), Centers for Disease Control and Prevention (CDC), UNICEF, estudios científicos sobre amnesia inmunológica (Mina et al., Science), y revisiones sobre seguridad vacunal y eficacia. Datos y recomendaciones actualizados según estas instituciones.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx