EE. UU. juega su carta del friendshoring: blindaje contra China para asegurarse litio, cobalto y tierras raras

Washington apuesta por cadenas de suministro “entre amigos” y voltea la vista hacia América Latina para que las baterías, los autos eléctricos y la industria de alta tecnología no dependan del gigante asiático. ¿Triunfo estratégico o riesgo de nueva dependencia?

La carrera por los minerales críticos —litio, cobalto, níquel, grafito, tierras raras y otros— ya no es un asunto técnico: es una batalla política que decidirá quién manda en la revolución energética y en la industria del futuro. En pocas semanas, la Casa Blanca ha acelerado medidas para sacar a Estados Unidos del cordón umbilical que lo ata a Asia y, en especial, a China, y lo ha hecho con una palabra que suena a táctica militar: friendshoring, o asegurar suministros con países “amigos”.

Qué está moviendo Washington

El gobierno anunció una orden ejecutiva para negociar acuerdos comerciales que protejan el abastecimiento de minerales críticos, usando herramientas de seguridad nacional —incluida la sección 232— para imponer condiciones como precios mínimos en frontera y otras medidas comerciales. Paralelamente, se firmó un Plan de Acción bilateral con México para construir cadenas más resilientes y coordinar políticas comerciales, regulatorias y de inversión. En 60 días ambos gobiernos evaluarán la viabilidad de medidas comerciales coordinadas y la posible inclusión de estos principios en acuerdos plurilaterales.

Por qué China abrió la alerta

Durante décadas Pekín no solo extrajo minerales: construyó la industria de procesamiento y refinación. Según análisis del sector y expertos consultados, China concentra alrededor del 60% de la producción de tierras raras y más del 85% de la capacidad de refinado de estos elementos. En otros materiales clave, estimaciones apuntan a que controla entre el 40% y el 90% de la capacidad global de procesamiento.

En la práctica eso significa que, aunque Estados Unidos y otros países tengan minas, la cadena se rompe si el procesamiento y la manufactura dependen de instalaciones en Asia. La pandemia expuso esa vulnerabilidad; las tensiones comerciales la hicieron política.

América Latina, el nuevo tablero

La región concentra reservas vitales. El llamado triángulo del litio —Argentina, Bolivia y Chile— suma más del 50% de las reservas mundiales; Brasil tiene tierras raras, níquel y grafito; Perú y Colombia, cobre. México entra como socio estratégico por su proximidad y la integración industrial con Estados Unidos (T‑MEC), además de yacimientos como Sonora.

Para Washington, atraer inversión, tecnología y financiamiento a proyectos mineros y de procesamiento en la región reduce riesgos logísticos y políticos; para los países latinoamericanos significa oportunidad de ingresos, empleos industriales y una negociación más favorable que la oferta tradicional de capitales asiáticos. Pero no es sencillo: el caso mexicano pone en evidencia tensiones entre soberanía (nacionalización del litio) y la necesidad de inversión privada y tecnología.

Impacto en la vida cotidiana

  • Precios y oferta. Garantizar cadenas en el hemisferio podría estabilizar el suministro de autos eléctricos, teléfonos y paneles solares. Sin embargo, medidas proteccionistas como precios mínimos o cupos pueden encarecer insumos a corto plazo y trasladarse al consumidor.
  • Empleo y manufactura. Si los planes prosperan, se crearían empleos en minería, refino y ensamblaje en América Latina y en la cadena industrial de Norteamérica, impulsando plantas y proveedores locales.
  • Medio ambiente y comunidades. La minería intensiva genera riesgos: uso intensivo de agua, contaminación, desplazamientos y conflictos sociales. La promesa de “minerales responsables” obliga a estándares ambientales y laborales vinculantes; de lo contrario, se repetirán los viejos problemas en nuevas latitudes.

Riesgos y contradicciones

La estrategia friendshoring no es una panacea. Entre los principales peligros están:

  • Proteccionismo camuflado. Precios mínimos y barreras coordinadas pueden distorsionar mercados, favorecer a actores políticos y encarecer cadenas productivas.
  • Transferencia incompleta de tecnología. Sin garantías claras, la región podría limitarse a extraer materias primas, sin capturar valor en refinación y manufactura.
  • Impactos ambientales y sociales. Acelerar proyectos sin controles fuertes puede reproducir conflicto y degradación.
  • Respuesta de China. Beijing puede reaccionar con medidas económicas o estrechando aún más sus cadenas, elevando la confrontación comercial y tecnológica.

¿Qué sigue en el calendario?

En los próximos 60 días los equipos de Estados Unidos y México evaluarán políticas coordinadas, la posible implementación de precios mínimos y la lista de proyectos prioritarios en minería y procesamiento. Washington además trabaja a través de iniciativas como la Minerals Security Partnership y créditos multilaterales (incluido financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo) para impulsar proyectos “responsables” en la región.

Conclusión: blindaje sí, pero con reglas claras

La jugada de friendshoring puede reducir la dependencia estratégica de China y traer inversión industrial a América Latina. Pero si la política se limita a mover flujos de insumos sin garantizar estándares ambientales, derechos laborales y transferencia de tecnología, la región recibirá otra forma de extracción con el mismo precio social. La ciudadanía y las autoridades deben exigir transparencia, control independiente y reparto equitativo de beneficios: de lo contrario, el blindaje será sólo un cambio de amo.

Fuentes

  • Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), análisis sobre seguridad de minerales críticos y declaraciones de expertos.
  • Departamento de Energía de Estados Unidos, definiciones y listados de minerales críticos.
  • Minerals Security Partnership y comunicados oficiales de la Casa Blanca y la Secretaría de Economía de México.
  • Informes sectoriales y datos regionales sobre reservas del triángulo del litio y capacidades de refinado.
  • Banco Interamericano de Desarrollo y reportes sobre financiamiento de proyectos mineros responsables.
Con información e imágenes de: Milenio.com