Polémica en la UNAM: designan a la hija de una secretaria como integrante de la Junta de Gobierno
Por votación unánime del pleno del Consejo Universitario, la UNAM nombró a Rosaura Martínez Ruiz —hija de la secretaria de Ciencias, Rosaura Ruiz— para ocupar la vacante que dejó Ana Rosa Barahona Echeverría. La decisión abre un nuevo capítulo de debate sobre transparencia y conflicto de intereses en la máxima casa de estudios.
La noticia, confirmada en el acta del pleno del Consejo Universitario, es sencilla en los hechos pero compleja en las consecuencias: un nombramiento aprobado sin disidencias que introduce en la Junta de Gobierno a una persona con vínculos familiares directos con una funcionaria central del gobierno universitario. Eso, en un órgano que funciona como columna vertebral de la UNAM, no pasa desapercibido.
Lo esencial
| Nombramiento | Rosaura Martínez Ruiz |
| Sustituye a | Ana Rosa Barahona Echeverría |
| Votación | Unánime — pleno del Consejo Universitario |
| Relación familiar | Hija de Rosaura Ruiz, secretaria de Ciencias |
Por qué importa
- La Junta de Gobierno es un órgano clave para decisiones que tocan el rumbo académico, presupuestal y administrativo de la universidad. Tener a alguien ligado familiarmente a una secretaria puede percibirse como una ventana abierta al favoritismo.
- La unanimidad en la votación arroja preguntas: ¿hubo un debate público y transparente sobre el perfil y la idoneidad de la persona designada, o se privilegiaron acuerdos internos?
- Más allá del nombre, lo que está en juego es la confianza colectiva: los estudiantes, el personal académico y la sociedad esperan reglas claras para evitar conflictos de interés.
Reacciones y escenarios
El nombramiento ya genera discusiones. Hay quienes celebran la continuidad institucional y la incorporación de perfiles que conocen el aparato universitario. Otros advierten sobre riesgos de percepción de nepotismo y exigen claridad en los criterios de selección.
Metáfora: es como si en una asamblea de fútbol se eligiera a un directivo cercano al entrenador; aunque el candidato sea apto, la cancha pública exige transparencia para que el partido no parezca arreglado.
Qué puede suceder ahora
- El Consejo Universitario y la propia Junta pueden publicar el expediente de nombramiento y las razones técnicas que avalaron la designación.
- Se puede solicitar que la nueva integrante haga pública su declaración patrimonial y de intereses y que se establezcan mecanismos de recusación en asuntos donde exista conflicto familiar.
- Organizaciones estudiantiles y académicas podrían pedir foros públicos para discutir criterios de selección y fortalecer normas anticorrupción en la UNAM.
Conclusión
La decisión del pleno es legal y quedó registrada. Pero la universidad no funciona solo con actas: funciona con confianza. Si la UNAM desea apagar la polémica y reforzar su legitimidad, tiene en sus manos dos herramientas sencillas y poderosas: transparencia y reglas claras. Si no las aplica, la sombra del conflicto de interés puede crecer más rápido que cualquier explicación institucional.
Fuentes consultadas
- Acta del pleno del Consejo Universitario (registro del nombramiento).
- Documentos públicos sobre la estructura y funciones de la Junta de Gobierno de la UNAM.
