Amazonía habla: tamayo inaugura ‘Wayamou’, la exposición yanomami que sacude la ciudad

El Museo Tamayo arrancó ayer su calendario expositivo de 2026 con una muestra que no pasa desapercibida: Wayamou: Lenguas de lo común, de Sheroanawe Hakihiiwe en colaboración con la artista Laura Anderson Barbata. La exposición, que permanecerá en la sede del museo hasta el 10 de mayo, trae a la ciudad voces, plantas y espíritus de la selva amazónica en forma de dibujo y papel artesanal.

La propuesta no es un catálogo etnográfico ni una simple puesta en escena estética. Es, según el propio artista yanomami, una práctica viva: “Con Wayamou se conversa y se hablan las cosas, se dicen los problemas y se intenta con eso resolverlos en paz”. Para Hakihiiwe, la obra nace en diálogo con Urihi —la selva— y está poblada por espíritus de plantas, raíces, hojas y frutos que “le hablan a quienes los ven”.

La muestra reúne series como Sequía, donde el artista narra de manera directa y cotidiana los efectos del cambio climático en su comunidad: sequías más largas, animales que huyen, siembras que fracasan y chamanes preocupados por la contaminación. “Le diría a los líderes del mundo que pensaran en el futuro: dejar la minería, no contaminar el agua y el aire, respetar la selva”, alerta Hakihiiwe.

El trabajo de Sheroanawe —nacido en Sheroana, Venezuela, en 1971— se sostiene en aprendizajes comunitarios. “Yo consulto con los ancianos y chamanes que saben de medicina natural. Cada día aprendo con ellos, luego las dibujo para que se conozcan; dibujar es una forma de transmitir conocimiento y cultura”, explica. Además, reconoce la dimensión onírica de su proceso creativo: las imágenes llegan en sueños y son después plasmadas en papel.

Desde el punto de vista institucional, Alexandra Morris, fundadora de la galería neoyorquina PROXYCO —coorganizadora junto con la galería venezolana ABRA— describe la obra de Hakihiiwe como un lenguaje propio dentro del arte contemporáneo. “Sus obras no buscan el frenesí, sino la pausa; proponen un momento para observar, reflexionar y reconectar con la naturaleza y los rituales humanos”, afirma Morris, quien también subraya la responsabilidad ética de internacionalizar un trabajo que es colectivo y comunitario.

La circulación internacional de estas piezas ya contó con presentaciones en la Fundación Cartier y en PROXYCO, y ahora llega al Museo Tamayo con el respaldo de la Fundación Olga y Rufino Tamayo y el apoyo de aliados culturales como la marca de automóviles Lincoln. Morris insiste en que llevar esta obra a contextos urbanos implica un trabajo de puente: pedir a las audiencias que se detengan, se informen y respeten el origen de los saberes.

El contraste es evidente: en un mundo visualmente saturado, Hakihiiwe apuesta por lo esencial. Su trazo minimalista —cargado de creencias y remedios— exige detenerse y escuchar. En palabras del artista, cuando ve sus piezas fuera de la selva “es como si me encontrara con amigos que tengo tiempo que no veo. Recuerdo cuando las hice y de dónde vienen, y me produce alegría”.

La muestra funciona como alerta artística y herramienta de incidencia: habla de sequías, de minería, de la pérdida de especies y de la amenaza a saberes ancestrales. Al mismo tiempo ofrece caminos de cuidado y transmisión cultural. Para los visitantes, la invitación es doble: conmoverse y actuar.

Datos rápidos

Exposición Wayamou: Lenguas de lo común
Artista Sheroanawe Hakihiiwe (Yanomami)
Colaboración Laura Anderson Barbata; galerías PROXYCO y ABRA
Sede Museo Tamayo, Ciudad de México
Fechas Abierta desde ayer hasta el 10 de mayo de 2026
Apoyos Fundación Olga y Rufino Tamayo; aliados culturales (entre ellos Lincoln)

Por qué importa

  • Porque trae la Amazonía a la conversación pública: no solo como exotismo, sino como voz política y de denuncia sobre la crisis ambiental.
  • Porque visibiliza prácticas y saberes que están en riesgo por la minería, la contaminación y el cambio climático.
  • Porque obliga a las instituciones culturales a actuar con ética: respetar la comunidad, explicar el contexto y no convertir saberes en mercancía sin consentimiento.

Si el arte debe perturbar para cambiar, Wayamou lo hace con la serenidad de quien habla con la selva. El Museo Tamayo abre así una vitrina fundamental: no solo para ver dibujos, sino para escuchar advertencias que llegan desde Urihi y exigir políticas que cuiden lo que queda. Como dice el propio Hakihiiwe, escuchar es abrir la mente y encontrar nuevos caminos. La pregunta queda en el aire: ¿los líderes del mundo estarán dispuestos a escucharlos?

Con información e imágenes de: Milenio.com