Alerta: seguridad empuja a la mitad de méxico a elegir apps como didi

Juan Andrés Panamá: “La seguridad es la principal razón para usar aplicaciones como Didi” — y un sondeo de la propia plataforma confirma que la mitad de la población prefiere estas opciones frente a los taxis convencionales.

La escena es repetida: personas que esperan en la calle con el teléfono en la mano, mirando la llegada del conductor como quien vigila una luz en la noche. No es solo conveniencia o precio lo que explica esa imagen: es miedo. Según un sondeo difundido por Didi, cerca del 50% de las personas en México preferiría tomar una app de movilidad antes que un taxi tradicional, y la razón número uno no es tecnológica, es la seguridad.

“La seguridad es la principal razón para usar aplicaciones como Didi”, dijo Juan Andrés Panamá, representante de la empresa en México. Esa frase resume una tendencia que no es solo de mercado: es social. Las plataformas prometen trazabilidad del viaje, identificaciones verificadas de conductores, rutas compartidas en tiempo real y calificaciones públicas. Características que, en un país donde la percepción de inseguridad en el transporte urbano sigue siendo alta, se traducen en una ventaja competitiva decisiva.

Datos oficiales y encuestas públicas, como las distintas mediciones sobre percepción de inseguridad del INEGI, coinciden en algo fundamental: la confianza en el traslado urbano está erosionada. Esa desconfianza convierte a las aplicaciones en un refugio relativo. No es que desaparezca el riesgo, pero los usuarios sienten que tienen más herramientas para gestionar la amenaza.

En la práctica, esto tiene efectos concretos:

  • Desplazamiento de demanda: más pasajeros migran de taxis tradicionales a plataformas digitales, afectando a conductores y concesionarios del servicio convencional.
  • Presión regulatoria: autoridades locales enfrentan la urgencia de regular seguridad, fiscalización y derechos laborales sin estrangular la innovación.
  • Impacto en movilidad urbana: cambios en patrones de viaje que demandan adaptar infraestructura y políticas de transporte.

Una pasajera consultada en la ciudad de México contó, en condición de anonimato, que antes prefería tomar taxi en la calle por costumbre, pero tras un episodio de robo optó por las aplicaciones: “Siento que si algo pasa, al menos alguien sabrá dónde estamos y quién nos llevó”, dijo. Esa sensación de respaldo digital es lo que empuja la decisión de millones.

Sin embargo, la preferencia por apps no es una panacea. Los riesgos persisten: casos aislados de agresiones o robos con autos registrados en plataformas muestran fallas en los controles y en la respuesta institucional. Además, la informalidad laboral y la precariedad de derechos para conductores son debates abiertos que las empresas y los gobiernos no pueden eludir.

Qué piden los ciudadanos y qué deberían hacer las autoridades:

  • Transparencia de datos: las plataformas deben publicar estadísticas verificables sobre incidentes y medidas de seguridad.
  • Coordinación con autoridades: protocolos rápidos de respuesta ante emergencias, intercambio de información y protección a víctimas.
  • Regulación equilibrada: normas que garanticen seguridad sin expulsar a pequeños conductores del mercado, con medidas de fiscalización y certificación claras.
  • Educación ciudadana: campañas para que usuarios y conductores sepan cómo actuar ante riesgos y cómo usar las herramientas de protección que ofrecen las apps.

La tecnología ha transformado el tablero urbano: ofrece soluciones, registra rutas, permite evaluaciones públicas y construye un rastro de responsabilidad. Pero la varita mágica no existe. Mientras la inseguridad persista, las aplicaciones seguirán ganando terreno porque prometen, al menos en imagen y en procesos, una protección que muchos consideran ausente en los servicios tradicionales.

La pregunta para gobiernos, empresas y la sociedad es clara: vamos a dejar que la seguridad sea un argumento de mercado que beneficia sólo a quienes pueden pagarla, o la vamos a convertir en política pública universal que garantice movilidad segura para todos. La respuesta decidirá no solo quién gana clientes, sino cómo se vive la ciudad.

Fuentes: sondeo de Didi en México; datos y encuestas públicas sobre percepción de inseguridad del INEGI.

Con información e imágenes de: elpais.com