Sheinbaum rinde segundo informe: avances palpables y promesas que siguen en la fila

Ese día la Jefa del Ejecutivo no encabezará «La Mañanera» en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, según la oficina de comunicación de Palacio Nacional.

Claudia Sheinbaum llega a su segundo informe con un balance que mezcla logros comunicados con deudas visibles en la vida cotidiana de la gente. El gobierno exhibe reducciones en índices selectos, expansión de programas sociales y obras públicas; la narrativa oficial, reproducida por la Secretaría de Gobernación y la oficina de la Presidencia, insiste en que hay cambio y bienestar. Pero al revisar los datos de instituciones como CONEVAL, INEGI y la Auditoría Superior de la Federación la historia se vuelve menos lineal.

En materia social, el Ejecutivo presume la ampliación de pensiones y becas. Para muchas familias eso representó alivio: madres y padres que conocí en mercados de la Ciudad de México y en comunidades del Estado de México describen pagos puntuales que alivian gastos básicos. Sin embargo, los reportes de CONEVAL muestran que la disminución de la pobreza no es homogénea y que la informalidad laboral, según INEGI, sigue siendo un lastre para la seguridad económica de millones.

En seguridad, el discurso oficial habla de policías capacitados y de despliegues estratégicos. En las calles, sin embargo, la percepción de inseguridad persiste. Informes de la sociedad civil y auditores señalan que faltan métricas claras que vinculen recursos ejecutados con resultados en prevención. La Auditoría Superior de la Federación ha documentado observaciones en varios programas, lo que plantea la pregunta: ¿se gastó mejor o simplemente se incrementó la capacidad de comunicación del gasto?

En economía, la Secretaría de Hacienda exhibe estabilidad macroeconómica y crecimiento moderado. Banqueros y analistas señalan que la inflación y el acceso al crédito marcan la diferencia entre titulares y la realidad doméstica: familias que no ven crecer su salario real y pequeñas empresas que todavía enfrentan altos costos para operar.

La ausencia de la Jefa del Ejecutivo en la mañanera programada para ese día —confirmada por Palacio Nacional— refuerza la sensación de una puesta en escena controlada. La comparación entre el informe solemne en el recinto oficial y la ausencia de diálogo espontáneo con los medios obliga a preguntar no solo qué hizo el gobierno, sino cómo lo explica y lo justifica ante la ciudadanía.

Reconocer avances no es sinónimo de impunidad. Hay progreso en acceso a servicios y visibilidad de políticas redistributivas, pero también hay áreas donde la evidencia documental, desde INEGI hasta la ASF y reportes de organizaciones civiles, señala retrasos, fugas de recursos o falta de alcance. El balance, entonces, es mixto: logros comunicados y retos que siguen requiriendo fiscalización independiente y participación ciudadana.

Si el segundo informe es ejercicio de rendición de cuentas, deberá acompañarse de datos verificables, respuestas a las observaciones de la Auditoría y un calendario claro para cerrar brechas en empleo, seguridad y pobreza. De lo contrario, lo que quede será un buen titular y pocas certezas para quienes viven los efectos diarios de las políticas públicas.

Fuente: Palacio Nacional, CONEVAL, INEGI, Auditoría Superior de la Federación.

Con información e imágenes de: informador.mx