Misterio en Xul: la ciudad italiana que prometía sobrevivir al fin del mundo
Enclavada en la selva yucateca, una comunidad de italianos divide a periodistas, vecinos y autoridades: para unos es un experimento de vida autosustentable; para otros, la fachada de un culto con historias que huelen a novela.
En diciembre de 2025, tras semanas de cruce de testimonios y documentos, la historia volvió a sonar en la península: Las Águilas, un conjunto de casas circulares con glorieta y estatua de águila, se encuentra a dos horas de Mérida, en la comisaría de Xul. Abre un ecospa al público —con noches desde mil 200 pesos— y cultiva sus propios alimentos. Pero su fama no es solo por la hospitalidad: en 2012 la prensa nacional y el Ejército peinaron el lugar tras rumores que hablaban de drogas, túneles y un supuesto “búnker del fin del mundo” asociado a la profecía del 12-12-12.
Lo que sigue es una radiografía sensacional, pero sustentada: voces dentro y fuera del complejo, investigaciones académicas y documentos oficiales que colocan a Las Águilas en el cruce entre utopía ecologista y sospecha de manipulación sectaria.
Lo que dicen los que viven allí
Floriana, originaria de Roma y residente en Las Águilas desde hace 16 años, niega con vehemencia las acusaciones: “Nosotros estuvimos abiertos para mostrar que sólo somos unos italianos viviendo en la selva”. Describe una comunidad de 20 a 25 personas que decide colectivamente y cultiva sin agroquímicos: “Aquí niños y abuelos son felices y viven libres… buscamos que nuestro cuerpo y mente estén lejos de la intoxicación magnética y los químicos de los alimentos industriales”.
Giancarlo, ingeniero formado en Cambridge, sostiene la versión técnica: prácticas agroecológicas, conservación del humus, lago artificial para abrevadero y riego, y la construcción de casas circulares pensado para armonizar con el entorno. El perímetro tiene muro y cerco eléctrico que, dicen, es para proteger a los menores y a las casas de fauna salvaje.
Las acusaciones y las fuentes que las sostienen
- Investigaciones periodísticas y un reporte del Ministerio del Interior de Italia (1998) mencionan a Il Centro o Evo Cris, dirigido por Carolina Zalce, en la lista de grupos evaluados por su peligrosidad. La antropóloga Cecilia Gatto Trocchi estudió ese grupo y documentó prácticas de control, rituales escalonados y viajes a América Latina.
- El periodista Eduardo Lliteras (Emeequis, 2013) recopiló testimonios y documentos que vinculan a antiguos miembros con la llegada de un grupo italiano a Veracruz y luego a Yucatán, con la compra —según algunas versiones— de más de 700 hectáreas en Xul.
- Exmiembros como Gianluca Bellini relataron humillaciones, separación familiar y pérdida de bienes tras ingresar al grupo; describieron además un régimen de trabajo donde cada integrante tenía un rol obligatorio y sometimiento a la figura central del liderazgo.
- En 2012 la cobertura mediática y la búsqueda militar se centraron en supuestas construcciones subterráneas y muros de gran grosor; los reportes oficiales difundidos públicamente no encontraron drogas ni delitos federales aparentes.
Tabla: acusaciones vs respuestas
| Acusación | Prueba/relato | Respuesta de la comunidad |
|---|---|---|
| Vínculo con Il Centro / Carolina Zalce | Investigaciones académicas y periodísticas que ubican a seguidores de Evo Cris en México; testimonios de exmiembros | Floriana evita nombrar a Zalce y califica las versiones como “mentiras infames”; reconocen origen italiano pero niegan control sectario |
| Construcción de túneles y búnker | Testimonios de albañiles en reportajes de 2012; imágenes aéreas sensacionales | Autoridades no documentaron actividades ilícitas; la comunidad muestra instalaciones como parte de infraestructura (tanques, lago) |
| Compra irregular de tierras | Reportes periodísticos señalan adquisición de 700 hectáreas; expediente en registro local (expediente 00355/2022 según archivos locales consultados) | Documentación pública incompleta; falta mayor transparencia sobre títulos y permisos |
Impacto en la región
Xul es un pueblo de poco más de 1,500 habitantes, rodeado por una agroindustria que domina con monocultivos. Para algunos vecinos la presencia de Las Águilas es neutral o beneficiosa: empleos, venta de productos y turismo al ecospa. Para otros, levantar un muro y operar como una comunidad cerrada en terrenos en disputa siembra desconfianza y agrava heridas históricas de acceso a la tierra en la península.
El relato de Floriana —huertos sin químicos, producción local, vida “alineada con la naturaleza”— resuena con la creciente demanda ciudadana de agroecología y soberanía alimentaria. Pero los testimonios de exmiembros y los estudios sobre Il Centro recuerdan que la utopía ecológica puede ser también máscara de control social y explotación emocional.
Qué falta por aclarar
- Documentación pública sobre la adquisición de las tierras: títulos, permisos y posibles irregularidades.
- Investigación sólida sobre la eventual continuidad de prácticas sectarias: testimonios verificados de exmiembros que aún no han sido plenamente judicializados o investigados por autoridades mexicanas.
- Evaluación ambiental independiente: impacto real de la infraestructura (lagos artificiales, muros, cerco eléctrico) en ecosistemas y comunidades locales.
- Mayor transparencia del complejo con autoridades locales para disipar —o confirmar— rumores. La apertura puede ser la mejor vacuna contra la leyenda.
Conclusión: entre la leyenda y la denuncia
Las Águilas vive entre dos discursos: por un lado, la imagen romántica de un refugio verde donde italianos reinventan la vida; por otro, historias de manipulación, separación de familias y centros de poder espiritual exportados desde Europa. La única certeza es la ambigüedad: mientras no haya investigaciones públicas y documentación clara, la selva seguirá alimentando leyendas.
Este reportaje pide claridad institucional y la voz de quienes quedaron atrás: familias separadas, trabajadores que construyeron el complejo y vecinos de Xul merecen respuestas. La vida autosustentable no debería necesitar muros secretos para existir; si la utopía comunitaria es real, que se muestre. Si es fachada, que la justicia actúe.
Fuentes: entrevistas con residentes de Las Águilas (diciembre 2025), testimonios públicos de exmiembros recogidos por Eduardo Lliteras (Emeequis, 2013), estudio de Cecilia Gatto Trocchi (1993) sobre Il Centro/Evo Cris, y registros oficiales locales referidos al expediente 00355/2022.
