No nos moverán: refugiados exigen localizar a sus desaparecidos antes de abandonar las carpas
Un mes después del doble terremoto, cientos duermen entre escombros y esperanzas; piden búsqueda intensiva y pistas claras antes de aceptar reubicaciones
Caracas, 24 de junio. Este jueves se cumple un mes del doble terremoto que sacudió a Venezuela. Las autoridades han reportado más de 5.300 muertos, pero grupos ciudadanos y ONG advierten que hay miles de personas que podrían seguir bajo los escombros, cuyo destino aún no está claro. En las inmediaciones de edificios colapsados, cientos de familias permanecen refugiadas en carpas improvisadas, esperando turno para descansar después de pasar horas frente a las ruinas buscando a sus seres queridos.
“No me voy. ¿Cómo voy a dejar el lugar donde estuvo mi mamá?”, dice una mujer que prefiere no dar su nombre, sentada sobre una manta a la entrada de un edificio hecho montículo de concreto. “Nos ofrecen buses, mudarnos a escuelas, pero nadie nos asegura que vayan a seguir excavando. Mi hijo puede estar ahí dentro”.
La escena se repite: carpas alineadas como islas de espera, rostros con ojeras, familias que marcan horarios para vigilar los escombros. Según testimonios recabados por la corresponsal Daniella Zambrano, muchos no aceptan la propuesta de trasladarse a albergues lejos de las zonas de búsqueda hasta no tener certeza de que los equipos de rescate han agotado todas las opciones.
Qué piden los refugiados
- Priorizar la localización y el rescate de desaparecidos antes de ejecutar reubicaciones masivas.
- Transparencia en los listados de desaparecidos y en los informes de los equipos de búsqueda.
- Mayor presencia de equipos forenses y acceso a pruebas de identificación, como fichas, muestras de ADN y registros médicos.
- Condiciones dignas en las carpas: agua, saneamiento, atención médica y apoyo psicosocial mientras dure la búsqueda.
Desde el punto de vista institucional, fuentes consultadas —tanto en municipalidades como en organismos que participan en la respuesta— reconocen la presión por reubicar a la población para evitar riesgos sanitarios y dar paso a labores de limpieza. Sin embargo, en varios puntos críticos las familias acusan que la velocidad de las reubicaciones supera la de las labores de búsqueda, lo que genera desconfianza.
Datos que importan
| Situación | Estado |
|---|---|
| Fallecidos reportados por autoridades | Más de 5.300 |
| Denuncias de personas desaparecidas por ONG y grupos ciudadanos | Miles, según organizaciones civiles |
| Refugiados en carpas cerca de escombros | Cientos, en condiciones precarias |
| Principales demandas | Búsqueda intensiva, transparencia, atención humanitaria |
Qué piden los expertos
ONG y especialistas en emergencias recomiendan combinar dos prioridades: por un lado, asegurar la vida y salud de las personas que hoy duermen en carpas con apoyo logístico y sanitario; por otro, reforzar la búsqueda con más equipos especializados, tecnología (drones térmicos, cámaras acústicas), perros rastreadores y protocolos forenses que permitan identificación rápida y honesta de víctimas. También insisten en crear registros públicos actualizados de desaparecidos y en habilitar canales de comunicación confiables entre autoridades y familiares.
“Sin la confianza de las familias, cualquier plan de reubicación fracasará. Los equipos tienen que demostrar que no dejarán piedra sin remover”, dice un coordinador de una organización humanitaria que trabaja en el terreno.
Impacto humano y político
La decisión de muchas familias de no aceptar trasladarse pone al descubierto un conflicto entre la gestión de la emergencia y el derecho de los ciudadanos a buscar a sus desaparecidos. Si el Estado prioriza la limpieza y la recuperación económica de zonas afectadas sin garantizar la búsqueda exhaustiva, se profundiza la herida social y crece la desconfianza institucional. Por otro lado, mantener a cientos en condiciones precarias aumenta el riesgo sanitario y complica la logística de respuesta.
Qué se puede hacer ya
- Establecer un registro público y actualizado de desaparecidos con participación de organizaciones independientes.
- Incrementar equipos de búsqueda y forenses, y facilitar acceso a tecnología especializada.
- Garantizar condiciones dignas en los campamentos: agua, saneamiento, atención médica y apoyo psicológico.
- Crear mesas de diálogo locales entre familiares, autoridades y ONG para coordinar prioridades y acciones transparentes.
Un mes después del seísmo, la ciudad no solo cuenta escombros: acumula preguntas sin respuesta. Mientras tanto, las carpas siguen ahí, y con ellas la decisión inquebrantable de muchas familias: no se moverán hasta saber qué pasó con los suyos. La urgencia humanitaria exige que esa búsqueda se acelere, con honestidad y con la gente en el centro de las decisiones.
Informe de la corresponsal Daniella Zambrano.
