Juan José Padilla, director del AICM: “Ha sido un reto recuperar un aeropuerto que tenía 14 años sin un mantenimiento correcto”

Ciudad de México. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), pieza clave del paisaje aéreo del país desde hace 97 años, encara en 2026 su mayor prueba reciente: la Copa Mundial de Fútbol, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. Juan José Padilla Olmos, almirante en retiro y nombrado director del AICM en marzo pasado, reconoce que la terminal necesitó una “cirugía mayor” para atender un rezago de mantenimiento de más de una década.

Las cifras lo explican con crudeza: una terminal de cerca de 800 hectáreas que recibe más de 45 millones de pasajeros al año y que deberá manejar picos de movilidad estimados en más de seis millones de viajeros al mes durante el torneo. Bajo la dirección de Padilla, el AICM ha priorizado obras en drenaje, salas de espera, pistas y vialidades, además de incorporar tecnología para la gestión de slots y la programación de operaciones.

Qué se ha hecho y por qué era urgente

Padilla describe el trabajo como la recuperación de una infraestructura que llevaba 14 años sin un mantenimiento correcto. Las áreas más afectadas eran las redes de drenaje —responsables de inundaciones puntuales—, el desgaste de pavimentos en plataformas y pistas, y la obsolescencia de espacios públicos y servicios al pasajero.

En términos prácticos, las acciones principales han incluido:

  • Renovación del drenaje para reducir riesgos por lluvias y proteger equipamiento esencial.
  • Rehabilitación de pistas y plataformas para asegurar seguridad operacional y reducir limitaciones de movimiento de aeronaves.
  • Mejoras en salas y vialidades para aumentar la capacidad y comodidad de los flujos de pasajeros.
  • Implementación de sistemas de gestión de slots y coordinación entre aerolíneas y control de tráfico para optimizar despegues y aterrizajes.

Impacto en la operación y en la vida cotidiana

Los trabajos tienen impactos directos en la experiencia de viaje y en la ciudad. Entre los positivos se anticipan menos cancelaciones por problemas de infraestructura, menor riesgo de incidentes por fallas en pista y mayor fluidez en accesos viales. Entre los negativos, los usuarios pueden enfrentar obras con horarios nocturnos, cierres parciales temporales y desvíos en transporte terrestre.

Para quienes viven cerca del aeropuerto, las obras implican ruido y movimientos de maquinaria. Para la economía local, la remodelación genera empleos y demanda de servicios, pero también molestias puntuales en movilidad diaria.

Finanzas, coordinación y límites

La recuperación del AICM se realiza bajo un esquema que combina recursos del propio aeropuerto, gestión del Grupo Aeroportuario Marina —del cual Padilla es director y que opera otras terminales regionales— y coordinación con autoridades federales. El reto financiero no es menor: reparar 14 años de rezago obliga a priorizar inversiones y a negociar tiempos con aerolíneas y operadores.

Padilla reconoce que no todo puede resolverse de inmediato. Algunas tareas requieren obras de mayor envergadura y plazos más largos; otras dependen de trámites ambientales o permisos de la Ciudad de México. La meta es dejar capacidad operativa y mayor resiliencia de cara a 2026.

Calendario y expectativas

Área Acción principal Plazo estimado Beneficio esperado
Drenaje Rehabilitación de colectores y sistemas pluviales Antes de la Copa 2026 Reducción de inundaciones y protección de infraestructura
Pistas y plataformas Reparación de pavimentos y señalización Fases por temporada baja; culminación previa al torneo Mayor seguridad y capacidad de movimiento
Salas y vialidades Ampliación y modernización de espacios Progresivo, con entregas parciales Mejor flujo de pasajeros y acceso terrestre
Tecnología de slots Implementación y coordinación con aerolíneas En proceso Optimización de despegues/aterrizajes

Qué deben saber los pasajeros

  • Llegar con tiempo: en periodos de obras y alta demanda, la recomendación es anticipar la llegada al aeropuerto.
  • Consultar a la aerolínea: cambios de puerta u horarios pueden ocurrir por obras temporales.
  • Transporte alterno: prever rutas alternativas y tiempo adicional por posibles desviaciones viales.

Análisis: avances y pendientes

El AICM muestra avances visibles y un compromiso público por recuperar su operatividad antes de un evento de gran magnitud. Sin embargo, el diagnóstico que Padilla plantea obliga a una lectura crítica: 14 años de mantenimiento insuficiente no se resuelven solo con obras físicas; requieren mantenimiento permanente, planes de inversión institucionalizados y mayor transparencia en la rendición de cuentas.

Si la administración cumple los plazos y la coordinación con aerolíneas y autoridades de movilidad funciona, los beneficios serán claros para usuarios y la ciudad. Si persisten retrasos o falta de inversión estructural, la terminal volverá a enfrentar cuellos de botella cuando la demanda vuelva a subir.

Conclusión

La intervención en el AICM es, en palabras de su director, una tarea de recuperación tras años de abandono. La meta es clara: garantizar que el aeropuerto pueda soportar el flujo extraordinario que traerá la Copa del Mundo y que, al mismo tiempo, quede una infraestructura más segura y moderna para la ciudadanía. El desafío ahora es sostener el mantenimiento y la planificación a largo plazo para que la “cirugía mayor” no quede en un tratamiento temporal sino en el inicio de una administración más responsable de uno de los principales activos de movilidad del país.

Fuentes: entrevista con Juan José Padilla Olmos, director del AICM; datos operativos proporcionados por la dirección del AICM.

Con información e imágenes de: elpais.com