La prevención de lavado en el sector bancario, tema áspero en el T-MEC
Ciudad de México. Los esquemas de prevención de lavado de dinero en el sistema financiero mexicano se perfilan como uno de los puntos más complicados en la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Expertos y directivos bancarios consultados por este periódico coinciden en que, aunque ha habido avances regulatorios, la presión internacional —y en particular de autoridades como la Red de Control de Delitos Financieros de Estados Unidos (FinCEN)— podría traducirse en exigencias adicionales para blindar la banca mexicana.
“Ya hay un mayor rigor… se está trabajando en eso, con todos los bancos, con todo el sistema financiero”, dijo Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). Sin embargo, advierte Juan Francisco Torres, socio en temas financieros en Hogan Lovells, la revisión del T-MEC puede convertirse en un punto de fricción por la creciente presión sobre la banca mexicana.
Por qué será un asunto áspero
- En los últimos años las autoridades mexicanas han reforzado controles de prevención de lavado, pero acciones y advertencias de organismos extranjeros han elevado las expectativas de cumplimiento.
- Casos recientes en que entidades financieras mexicanas fueron señaladas por vínculos con actividades ilícitas han generado impactos reputacionales y precedentes que aumentan el escrutinio.
- El T-MEC es, además de un acuerdo comercial, una plataforma donde la seguridad financiera y la cooperación regulatoria transfronteriza cobran peso político: los socios pueden pedir estándares más altos en trazabilidad de activos y transparencia.
Lo que está en juego para la banca y para la gente
El reforzamiento de controles trae beneficios pero también costos y riesgos prácticos.
| Beneficios | Retos y efectos colaterales |
|---|---|
| Mayor confianza internacional y acceso a corresponsalías. | Aumento de costos de cumplimiento que pueden trasladarse a tarifas bancarias. |
| Mejor protección de remesas y pagos transfronterizos. | Riesgo de “de-risking”: bancos cerrando relaciones por temor a sanciones, lo que afecta inclusión financiera. |
| Modernización tecnológica y fortalecimiento de controles internos. | Mayor complejidad para pequeñas empresas y migrantes al abrir cuentas o realizar transferencias. |
Qué pueden exigir los socios del T-MEC
Según especialistas, la revisión del tratado probablemente enfatizará:
- Mayor trazabilidad de activos y cooperación para rastreo de recursos vinculados a crimen organizado.
- Registros claros de beneficiarios finales y acceso transfronterizo a esa información.
- Controles reforzados de debida diligencia al cliente, especialmente en operaciones transfronterizas y de alto riesgo.
- Mecanismos de supervisión y sanción más coordinados entre las tres jurisdicciones.
Cómo afecta esto a usuarios concretos
Para una familia que envía o recibe remesas, los efectos pueden ser invisibles pero reales: mejores medidas reducen el fraude, pero también pueden significar procesos más largos o requisitos adicionales de identificación. Para pequeñas exportadoras que usan servicios bancarios internacionales, el costo y tiempo para abrir líneas de crédito o cuentas puede aumentar, lo que impacta su competitividad.
Riesgos de una respuesta desproporcionada
Varios expertos alertan sobre la tentación de aplicar controles tan estrictos que provoquen la salida de corresponsales extranjeros o el cierre de relaciones bancarias (de-risking). Eso puede dejar sin servicios a comunidades vulnerables y a empresas exportadoras pequeñas.
Recomendaciones prácticas
Para equilibrar seguridad y acceso al financiamiento, las fuentes consultadas proponen:
- Crear o mejorar registros públicos de beneficiarios finales con salvaguardas de privacidad y acceso controlado para autoridades.
- Invertir en capacitación y tecnología —incluida la inteligencia artificial— para detectar patrones ilícitos sin criminalizar transacciones legítimas.
- Impulsar cooperación binacional y trilateral para intercambio de inteligencia financiera con protocolos claros y respeto a due process.
- Diseñar medidas proporcionales que eviten la exclusión financiera de pymes, migrantes y sectores rurales.
- Fomentar auditorías independientes y transparencia en sanciones para reducir arbitrariedades y mejorar confianza.
Balance: avance con cautela
El T-MEC ha contribuido a modernizar la banca mexicana, abriendo paso a mayor competencia, mejoras en pagos transfronterizos y flujos de inversión, como recuerdan directivos de bancos con presencia en las tres naciones. Pero la lección reciente es clara: las acusaciones o señales de riesgo, aunque no siempre comprobadas, tienen efecto inmediato sobre reputación, operaciones y supervivencia de instituciones.
De cara a 2026, año que distintas casas de análisis describen como complejo para México, la negociación del T-MEC será una oportunidad para elevar estándares sin sacrificar inclusión. La tarea para autoridades y bancos es hacer las cosas bien y que la recuperación no se quede en buenas intenciones: requiere reglas claras, capacidad técnica y un diálogo público que explique cómo estos cambios afectan, para bien y para mal, la vida cotidiana de las personas.
Fuentes: entrevistas y análisis con especialistas y directivos citados en prensa nacional; documentos públicos y comunicados de autoridades financieras, incluida FinCEN; declaraciones de IMEF, Hogan Lovells, Scotiabank y J.P. Morgan citadas en reportes sobre la revisión del T-MEC.
