Pentágono obliga a dimitir al máximo mando del ejército de tierra

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, exigió la renuncia inmediata del general Randy George y su paso a la reserva, en pleno choque por la visión del Ejército y mientras la tensión con Irán escala.

Un terremoto en la cúpula militar estadounidense sacude hoy el Pentágono. Según un comunicado del Departamento de Defensa y fuentes oficiales consultadas por este periódico, Pete Hegseth, secretario de Defensa, obligó al general Randy George, jefe del Estado Mayor del Ejército, a presentar su dimisión y pasar de inmediato a la reserva. La salida, forzada pese a su nombramiento en la administración de Joe Biden, llega en un momento de máxima tensión por la guerra con Irán y tras semanas de choques entre el liderazgo civil y los mandos militares profesionales.

La ruptura, explican fuentes internas, no es por un solo episodio sino por una acumulación de discrepancias sobre «qué debe ser un ejército»: prioridades en reclutamiento, doctrina, despliegues y la relación entre fuerzas regulares y nuevas iniciativas civiles impulsadas por el Pentágono. El resultado ha sido un choque frontal entre la visión política del nuevo secretario y el enfoque profesional del general, que culminó en la petición de dimisión.

Cronología básica

Fecha Hecho
Nombramiento (administración Biden) Randy George es designado jefe del Estado Mayor del Ejército
Últimas semanas Choques públicos y privados entre Hegseth y mandos por visión estratégica
Hoy Hegseth exige la renuncia inmediata de George y su pase a la reserva

Qué significa para la seguridad y para la gente

  • Operaciones en el exterior: La salida de un jefe militar en plena crisis con Irán puede generar vacíos temporales en la planificación operativa y en la coordinación con aliados; fuentes del Pentágono aseguran que las órdenes se mantienen, pero los cambios de mando siempre añaden fricción.
  • Moral y liderazgo: Un relevo forzado por motivos políticos podría afectar la moral en la tropa y la confianza entre mandos y soldados, sobre todo si se interpreta como una politización de decisiones militares.
  • Política y control civil: El episodio subraya la tensión clásica entre autoridad civil y profesionalismo militar. Analistas consultados señalan que esto obligará al Congreso a exigir explicaciones y a revisar los límites del poder del secretario de Defensa.
  • Reclutamiento y presupuesto: Incertidumbres en la cúpula pueden influir en las prioridades de inversión, programas de modernización y en la percepción pública que condiciona el reclutamiento.

Reacciones y próximos pasos

El Pentágono ha emitido una nota escueta confirmando la transición; portavoces aseguran que la cadena de mando permanece intacta y que se nombrará un interino en las próximas horas. Legisladores de ambos partidos han pedido comparecencias para aclarar las razones y el calendario de relevo. Expertos en defensa esperan un debate intenso en el Capitolio sobre la independencia profesional de los mandos y la supervisión civil del Ejército.

Contexto y por qué importa

El episodio trasciende personalismos. A la vista pública está la pregunta de fondo: ¿quién define la identidad y las prioridades de las fuerzas armadas en tiempos de conflicto y polarización política? En un país con despliegues globales y amenazas latentes, la estabilidad en la cúpula no es un lujo, es una necesidad que afecta directamente a la seguridad de la población, a las familias de militares y al papel internacional de Estados Unidos.

Seguiremos informando con fuentes oficiales y testimonios de mandos y analistas mientras se desarrollen las comparecencias y se concrete el relevo.

Con información e imágenes de: elpais.com