El PAN da un giro a sus estatutos para su relanzamiento: militantes exprés, candidaturas ciudadanas y adiós a la reelección paritaria

El Partido Acción Nacional (PAN) ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia de relanzamiento, y su primer movimiento oficial ha sido la reforma de sus estatutos. La Comisión Permanente, órgano clave para las decisiones estratégicas del partido, ha dado luz verde a una serie de modificaciones que buscan abrir las puertas a nuevos perfiles y dinamizar su estructura. La Asamblea Nacional, programada para el 29 de noviembre, será la encargada de dar el carpetazo final a estos cambios que, según fuentes del partido, pretenden «lavar la cara» a la derecha y recuperar terreno electoral de cara a los comicios intermedios de 2027.

Entre las novedades más destacadas se encuentra la apertura total del partido a **candidaturas ciudadanas**. Esto significa que, en teoría, personas sin afiliación previa al PAN podrían postularse para cargos de elección popular bajo sus siglas. La idea es atraer talento y perspectivas frescas, buscando conectar con un electorado que, en ocasiones, percibe a los partidos como estructuras cerradas. Es como si el PAN quisiera «abrir el grifo» para que nuevas voces puedan fluir y enriquecer el debate político.

Otra medida que promete agilizar el crecimiento de su base es la **afiliación exprés de militantes adherentes**. Si bien el concepto de militante adherente no es nuevo, la simplificación de los procesos busca facilitar que simpatizantes se sumen al partido de manera más rápida. Esto podría interpretarse como un intento por engrosar filas y demostrar músculo político, algo esencial en un escenario de competencia electoral.

Sin embargo, no todo es apertura. Un punto que ha generado controversia es una cláusula que **da la vuelta a la alternancia en la dirección y a la paridad de género**. Históricamente, las reglas de muchos partidos buscan asegurar una rotación en los liderazgos y promover la participación equitativa de hombres y mujeres. En este caso, la modificación estatutaria parece flexibilizar o incluso eliminar los mecanismos que garantizaban la paridad en la sucesión de las direcciones, dejando en entredicho el compromiso con la igualdad de oportunidades dentro del partido. Se trata de un giro que algunos observadores consideran un paso atrás en materia de inclusión.

Por ahora, no ha trascendido información sobre si estas reformas contemplan cambios en cuanto a la formación de **coaliciones**, un elemento fundamental en la estrategia electoral de muchos partidos en México. La ausencia de detalles al respecto deja abierta la pregunta sobre cómo se articularán estas alianzas en el futuro.

La reforma estatutaria es, sin duda, el primer acto de un partido que busca reinventarse. El éxito o fracaso de este relanzamiento dependerá de si estas medidas logran traducirse en una mayor cercanía con la ciudadanía y en resultados electorales tangibles. El tiempo dirá si estos cambios son suficientes para que el PAN recupere el brío perdido y se posicione como una alternativa sólida en el panorama político mexicano.

Con información e imágenes de: elpais.com