¿Pueden operar los aeropuertos sin visibilidad por la neblina?
La intensa neblina que en días recientes afectó a varios aeropuertos mexicanos, sobre todo Tijuana, volvió a poner sobre la mesa una pregunta simple y urgente: ¿hasta qué punto se puede volar cuando no se ve la pista? La respuesta no es solo técnica: depende de equipos, procedimientos, la orografía del aeropuerto y la coordinación entre aerolíneas, controladores y autoridades.
Qué dicen los controladores
José Alfredo Covarrubias, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta), lo resume con claridad: un piloto necesita al menos 800 metros de visibilidad para aterrizar con seguridad; si no alcanza a ver las primeras luces de la pista “está trabajando a ciegas”. Esa regla práctica está recogida en las cartas y procedimientos de cada aeropuerto y busca reducir riesgos para pasajeros y tripulación.
SENEAM y especialistas en Ciencias Atmosféricas de la UNAM coinciden en que la niebla —una nube en contacto con la superficie— reduce la visibilidad por debajo de 1 kilómetro y es uno de los fenómenos meteorológicos que más complica las operaciones aéreas, sobre todo en invierno.
Qué sistemas permiten operar con neblina
No todo está perdido cuando la niebla aparece: existen tecnologías que permiten aproximaciones y operaciones en visibilidad muy reducida. Aquí explicamos las principales y sus límites.
| Sistema | Qué hace | Límites y comentarios |
|---|---|---|
| ILS (sistema de aterrizaje por instrumentos) | Guía la trayectoria del avión hacia la pista mediante radioayudas; existen categorías (I, II, III) que permiten descender con menor visibilidad. | Permite aproximaciones con visibilidad reducida; requiere pista y ayudas bien mantenidas y tripulaciones certificadas. No elimina totalmente factores como viento o hielo. |
| Radar de superficie / PSR / ASDE | Permiten a controladores “ver” en pantalla movimientos de aeronaves y vehículos en la plataforma cuando la visibilidad es baja. | Muy útil para evitar colisiones en tierra; algunos aeropuertos en EU y Europa cuentan con sistemas avanzados. En México, terminales como Toluca disponen de tecnologías de este tipo, aunque la orografía puede limitar su eficacia. |
| GBAS / SBAS y GNSS | Mejoran la precisión del posicionamiento por satélite, habilitando aproximaciones de precisión en ciertas pistas. | Tecnologías más modernas que se están adoptando poco a poco; su implementación requiere inversión y certificación. |
| Multilateración y vigilancia dependiente | Complementan el conocimiento del tráfico mediante señales transpondedoras y antenas en tierra. | Refuerzan la vigilancia pero no sustituyen totalmente la necesidad de visibilidad o de ayudas de precisión para la fase final de aterrizaje. |
Por qué la tecnología no es una solución mágica
- La existencia de equipos como radares de superficie o ILS Cat III puede reducir mucho el riesgo, pero no anula factores críticos: viento racheado, lluvia intensa, nieve o la propia orografía que provoca corrientes locales.
- La certificación de aeropuertos, aeronaves y tripulaciones es indispensable: no basta con tener la caja técnica, hace falta entrenamiento, mantenimiento y procedimientos claros.
- La información y comunicación con los pasajeros es clave: cambios de ruta, reembolsos o vouchers deben gestionarse con rapidez para evitar confusión y pérdidas mayores (como ha ofrecido Volaris en esta contingencia).
Impacto en pasajeros y recomendaciones prácticas
Las cancelaciones y retrasos generan molestias, conexiones perdidas y costos. Para minimizar el impacto:
- Verifique el estado de su vuelo con la aerolínea antes de salir y durante la espera: a menudo las operaciones se replanifican horas antes del embarque.
- Lleve documentación y opciones de contacto actualizadas; tenga a la mano alternativas de alojamiento o transporte si hay cancelación.
- Considere seguro de viaje o pagar tarifas con condiciones flexibles en temporadas de clima adverso.
Qué hace falta en México
La experiencia reciente muestra lagunas y oportunidades de mejora:
- Invertir en tecnologías de control y aproximación de precisión en más aeropuertos con alta demanda o propensos a nieblas persistentes.
- Fortalecer el mantenimiento y la certificación continua de equipos y de personal; la inversión no solo es compra de maquinaria, es capacitación y supervisión.
- Mejorar los protocolos de comunicación entre aerolíneas, aeropuerto y usuarios; la información oportuna reduce incertidumbre y costos sociales.
- Priorizar una planificación regional: no todos los aeropuertos necesitan la misma tecnología, pero sí planes de contingencia coordinados para redistribuir vuelos cuando una terminal queda afectada.
Conclusión
La neblina complica y a veces suspende vuelos, pero no necesariamente impide toda operación aérea: con las herramientas correctas —ILS de categorías altas, radares de superficie, sistemas de posicionamiento satelital y tripulaciones entrenadas— se puede volar con seguridad en condiciones de baja visibilidad. El problema en México no es tanto la inexistencia de soluciones como la concentración de esas soluciones en pocos aeropuertos, las limitaciones de orografía en ciertos campos y la necesidad de inversión sostenida en mantenimiento, capacitación y comunicación pública. La tecnología reduce el riesgo, pero la seguridad sigue siendo una suma de equipos, procedimientos y personas; exigir y supervisar ese conjunto es una responsabilidad pública.
Fuentes consultadas: declaraciones de Sinacta (José Alfredo Covarrubias), publicaciones de SENEAM, estudio de investigadores de la UNAM sobre niebla y documentos de organismos internacionales de navegación aérea sobre radares y sistemas de aproximación.
