Los minions invaden el hielo: patinador español logra permiso de última hora para su rutina en Milano-Cortina 2026
Milán-Cortina, 4 de febrero de 2026. En una película propia de Hollywood, los traviesos Minions obtuvieron su pase olímpico a dos horas del inicio de la competición por equipos. Tomas-Llorenc Guarino Sabate, el patinador artístico español, confirmó que las cuatro piezas musicales de la franquicia Minions han recibido finalmente la licencia que le permitirá ejecutar su popular programa corto en los Juegos de Milano-Cortina.
El alivio fue público y efusivo. «¡Estoy tan feliz de anunciar que lo hemos logrado! Hemos asegurado las licencias para las cuatro canciones, y podré patinar con los Minions en los Juegos Olímpicos. No ha sido un proceso fácil…», escribió Sabate en sus redes sociales, agradeciendo a ClicknClear, la Real Federación Española de Deportes de Hielo (RFEDH), Universal Pictures, Pharrell Williams, Sony Music y al músico español Juan Alcaraz por la gestión acelerada.
Cómo se desató la batalla de derechos
El problema comenzó cuando Sabate, de 26 años y vigésimo en el último campeonato mundial, llevaba toda la temporada interpretando su rutina inspirada en la película animada de Universal Pictures e Illumination Entertainment. Él creyó contar con la aprobación vía ClicknClear, el sistema de licencias que muchos patinadores usan para garantizar el uso de piezas modernas.
La semana pasada Universal pidió información adicional sobre la música y el vestuario. Sabate consiguió rápidamente permisos para dos cortes y logró un tercero contactando al músico español Juan Alcaraz. La última pieza en cuestión fue «Freedom» de Pharrell Williams, cuya autorización se convirtió en el cuello de botella que mantuvo en vilo su participación.
| Fecha | Evento |
|---|---|
| Últimas semanas | Sabate compite toda la temporada con el programa de los Minions, creyendo tener aprobación |
| Semana previa a los Juegos | Universal solicita más detalles; solo dos cortes son aprobados inicialmente |
| Jueves | Sabate practica la rutina, que comienza con las risas de los personajes |
| Viernes (2 horas antes del inicio) | Se recibe la aprobación final para la cuarta canción y se confirma que podrá patinar con los Minions |
Más que una anécdota: un problema estructural del patinaje artístico
Este episodio no es aislado. Desde 2014, cuando la normativa permitió letras y música moderna en las rutinas, han surgido tensiones entre los derechos de autor y la práctica deportiva. Artistas y discográficas han empezado a exigir permisos explícitos, desplazando la antigua costumbre de usar piezas instrumentales o del dominio público.
Un caso cercano fue el de la belga Loena Hendrickx, que tuvo que sustituir su programa corto con «Ashes» de Celine Dion por otra canción de la misma artista porque no constaba la autorización para los Juegos. Estos incidentes muestran cómo las federaciones pequeñas y los patinadores menos mediáticos sufren más en la gestión de licencias: las tramitaciones pueden volverse un muro que altera programas enteros a última hora.
Reacciones y consecuencias
- Fanáticos: Las redes se han volcado con Sabate; el apoyo popular puede convertir su actuación en el momento cultural de los Juegos, aunque no sea favorito para medalla.
- Instituciones: La RFEDH jugó un papel activo; su comunicación matiza la capacidad de las federaciones para mediar rápido, pero también expone limitaciones y burocracia.
- Industria musical: La exigencia de permisos es legítima, pero el proceso actual —lento y opaco para muchos— provoca injusticias deportivas y pérdidas de espectáculo.
Un llamado a la reforma
Que los Minions acaben desfilando sobre el hielo es una victoria mediática y sentimental, pero también un recordatorio: el sistema de licencias necesita reglas claras, plazos máximos y mecanismos de arbitraje para evitar que decisiones comerciales arruinen rutinas diseñadas durante meses. Si el objetivo olímpico es el espectáculo, la inclusión y la justicia deportiva, es hora de armonizar derechos culturales con la práctica deportiva.
Sabate, consciente de su papel, se mostró humilde y esperanzado: «En este momento, solo quiero darlo todo en el hielo y realizar un programa digno del amor que he recibido de todo el mundo». En la noche del martes, cuando suene la risa de los Minions y comience la música, no solo estará en juego una nota artística: estará en escena la fricción entre creatividad popular y reglas de mercado.
Fuentes: declaración de Tomas-Llorenc Guarino Sabate en redes sociales; comunicación de la Real Federación Española de Deportes de Hielo; sistema ClicknClear; declaraciones públicas de Universal Pictures y referencias a casos similares en la disciplina.
