Enrique Peña Nieto, con la promesa de un «nuevo PRI», asumió la presidencia de México en 2012. En aquel entonces, afirmaba que la renovación del partido tricolor era un hecho, una fuerza política capaz de «saber gobernar y dar resultados», alejándose de los «vicios del pasado».
Sin embargo, la realidad que se desplegó en los años posteriores pintó un panorama muy distinto. Pocas semanas después de su toma de protesta, una fotografía reunió a Peña Nieto con varios gobernadores y figuras del PRI, quienes, con el paso del tiempo, se verían envueltos en serias acusaciones y procesos penales por diversos delitos.
¿Quiénes integraron esa «nueva generación» que prometía un cambio y qué fue de ellos? En MILENIO, hacemos un recuento de sus trayectorias y los señalamientos que marcaron su paso por la función pública.
Los rostros de la renovación, hoy bajo escrutinio
Andrés Granier Melo, ex gobernador de Tabasco (2007-2012)
A escasos meses de dejar el cargo, en junio de 2013, Andrés Granier Melo fue detenido en la Ciudad de México. Durante su reclusión, enfrentó un rosario de acusaciones, desde lavado de dinero hasta peculado. Aunque en 2018 fue sentenciado a casi 11 años de prisión, en 2019 un juez le otorgó la libertad absoluta, argumentando la demostración de su inocencia en varios de los cargos.
Aristóteles Sandoval Díaz, ex gobernador de Jalisco (2013-2018)
Cuando Peña Nieto llegó a la silla presidencial, Sandoval Díaz estaba a punto de iniciar su mandato en Jalisco. Su nombre apareció en un juicio en Estados Unidos, donde un operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) confesó haberle entregado 3 millones de dólares para su campaña. La trágica historia de Aristóteles Sandoval concluyó el 18 de diciembre de 2020, cuando fue asesinado en Puerto Vallarta. Las investigaciones apuntaron al CJNG como responsable de su ejecución, y aunque la Fiscalía estatal declaró el caso «aclarado» en 2023, muchos detalles permanecen bajo reserva.
César Duarte Jáquez, ex gobernador de Chihuahua (2010-2016)
En diciembre de 2025, tras más de un año en arraigo domiciliario, César Duarte fue capturado. Las acusaciones giran en torno a presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita. Si bien fue absuelto de una denuncia en Estados Unidos por la compra ilegal de propiedades, en México enfrenta una carpeta abierta en la Fiscalía General de la República (FGR) y un proceso en Chihuahua por peculado y asociación delictuosa.
Egidio Torre Cantú, ex gobernador de Tamaulipas (2010-2016)
Su gobierno estuvo marcado por la violencia tras el asesinato de su hermano Rodolfo a manos del Cártel del Golfo. Más allá de la inseguridad, un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) reveló que Torre Cantú concluyó su gestión con un adeudo significativo al ISSSTE por 139.5 millones de pesos, correspondientes a 20 quincenas no aportadas.
Fausto Vallejo Figueroa, ex gobernador de Michoacán (2012-2014)
La sombra más oscura sobre la administración de Fausto Vallejo recae en la aparición de su hijo, Rodrigo Vallejo Mora, en videos junto a «La Tuta», líder de Los Caballeros Templarios. Rodrigo estuvo preso por encubrimiento y fue recapturado por delincuencia organizada. Diversos reportes indican que recuperó su libertad en 2022 tras obtener una sentencia absolutoria.
Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador de Veracruz (2010-2016)
Javier Duarte permanece en prisión, con una sentencia por asociación delictuosa y lavado de dinero, y sin obtener beneficios de libertad anticipada hasta abril de 2026. La FGR ha presentado una nueva acusación por peculado, y se anticipa que sea el primero de cerca de 100 casos de investigación contra su administración.
Jorge Herrera Caldera, ex gobernador de Durango (2010-2016)
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades por más de 4 mil millones de pesos y una deuda pública que superó los 15 mil millones durante su gestión. Si bien el ex mandatario y su gabinete han buscado evadir órdenes de aprehensión, se ha reportado la detención de su subsecretaria de Egresos y de su asesor.
Mario Anguiano Moreno, ex gobernador de Colima (2009-2015)
A casi tres años de concluir su mandato, en 2018, el Congreso de Colima lo sancionó con una inhabilitación de 14 años y una multa de más de 515 millones de pesos. Las sanciones se derivan de información falsa presentada al Congreso en 2015, relacionada con la adquisición de deuda pública. En 2025, el gobierno estatal embargó un predio como cobro parcial de la multa.
Miguel Alonso Reyes, ex gobernador de Zacatecas (2010-2016)
En diciembre de 2016, una denuncia señaló un presunto desvío de más de 307 millones de pesos a través de empresas fantasma. En 2022, la Secretaría de la Función Pública estatal confirmó la inhabilitación de ocho ex funcionarios por actos de corrupción. Durante su administración, la deuda pública se disparó de 650 millones a más de 7 mil 600 millones de pesos.
Roberto Borge Angulo, ex gobernador de Quintana Roo (2011-2016)
Actualmente preso, Roberto Borge enfrenta múltiples procesos penales. El más mediático es una investigación por delincuencia organizada, en la que se le acusa, junto con familiares y socios, de haber enajenado, adquirido y ocultado 22 bienes inmuebles de la reserva territorial de Quintana Roo.
Roberto Sandoval Castañeda, ex gobernador de Nayarit (2011-2017)
Detenido en Nuevo León en 2021, dos años después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo señalara por vínculos con el narcotráfico, específicamente con el CJNG. En 2025, un juez federal lo vinculó a proceso por operaciones con recursos de procedencia ilícita por 156 millones de pesos.
Rodrigo Medina de la Cruz, ex gobernador de Nuevo León (2009-2015)
En 2017, fue detenido por acusaciones de peculado y daños al patrimonio estatal, relacionadas con irregularidades en contratos a Kia Motors. Sin embargo, en 2018, un juez decidió no vincularlo a proceso, dejándolo absuelto. Su última aparición mediática reciente fue en julio de 2025, cuando fue retenido brevemente por autoridades migratorias al intentar cruzar a Estados Unidos con su familia.
La promesa de un «nuevo PRI» se desdibujó para muchos de sus protagonistas, quienes, en lugar de representar la renovación, se convirtieron en símbolos de los viejos vicios que se juraba erradicar. El legado de esta etapa del partido tricolor, y las consecuencias de las políticas implementadas, continúan resonando en la compleja realidad política y social de México.
