México busca acotar el dinero en efectivo entre las presiones a los bancos y las quejas de Estados Unidos

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido que México se está quedando rezagado en la adopción del dinero digital, una situación que resta agilidad a una economía donde siete de cada 10 operaciones aún se realizan en efectivo, lo que limita la trazabilidad del dinero y frena el crecimiento del comercio formal. En su cruzada contra el efectivo, la mandataria ha puesto la mira en las elevadas utilidades bancarias, que su Gobierno considera como una de las principales barreras para que los pagos electrónicos terminen de despegar. Pero la tarea no es sencilla, pues implica mover los cimientos de una costumbre arraigada, al mismo tiempo que se atiende una preocupación internacional clave.

La ambición de reducir el uso del efectivo no es nueva en México, pero la nueva administración parece decidida a darle un impulso más firme. El objetivo es claro: modernizar la economía, hacerla más transparente y, de paso, combatir una serie de problemas que lastran el desarrollo del país. ¿Pero qué implica exactamente esta «cruzada» y por qué es tan compleja?

Un diagnóstico de la realidad: ¿Por qué tanto efectivo?

Para entender la magnitud del reto, es vital mirar al corazón de la economía mexicana. El dinero en efectivo, omnipresente en el día a día, facilita la vida de millones de personas que operan en la informalidad. Desde el puesto de tacos de la esquina hasta el tianguis dominical, la mayoría de las transacciones se hacen con billetes y monedas. Esto, si bien es una costumbre, tiene sus desventajas profundas:

  • Opacidad: La falta de trazabilidad del dinero en efectivo dificulta la detección de operaciones ilícitas, como el lavado de dinero o la financiación del crimen organizado.
  • Evasión fiscal: Permite a muchos negocios y personas operar fuera del radar fiscal, reduciendo la recaudación de impuestos que podría destinarse a servicios públicos.
  • Inseguridad: Llevar efectivo expone a las personas a robos y asaltos, un riesgo constante en la vida cotidiana.
  • Ineficiencia: Manejar, contar y transportar grandes cantidades de efectivo es costoso y lento para empresas y bancos.

Por otro lado, la preferencia por el efectivo también tiene razones legítimas. Muchos mexicanos desconfían de los sistemas bancarios, no tienen acceso a cuentas o simplemente prefieren la simplicidad y anonimato que ofrece el efectivo. La brecha digital y la falta de infraestructura en zonas rurales también son barreras significativas.

Las presiones a los bancos: Un juego de intereses

El señalamiento del Gobierno hacia las «elevadas utilidades bancarias» no es casualidad. La lógica es que si los bancos hicieran más accesibles y baratos los pagos electrónicos, más personas y comercios se animarían a usarlos. Actualmente, las comisiones por transacciones con tarjeta o el mantenimiento de cuentas pueden ser percibidas como un freno, especialmente para pequeños comerciantes.

Los bancos, por su parte, argumentan que sus comisiones reflejan la inversión en tecnología, seguridad y la extensa red de sucursales y cajeros que mantienen. Sin embargo, la brecha entre el costo de un pago electrónico y lo que el usuario final paga sigue siendo un punto de fricción.

La discusión sobre las utilidades bancarias podría abrir la puerta a:

  • Negociaciones para reducir comisiones o crear paquetes más accesibles para pagos digitales.
  • Incentivos gubernamentales para que los bancos y comercios adopten tecnologías de pago sin contacto o con códigos QR.
  • Fomentar la competencia de las empresas de tecnología financiera (fintech), que a menudo ofrecen soluciones más baratas y ágiles.

El ojo de Estados Unidos: La lucha contra el dinero sucio

Las «quejas de Estados Unidos» son un factor de peso en esta ecuación. El gobierno estadounidense, en su cruzada global contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, ha puesto repetidamente el foco en México. La gran cantidad de efectivo en circulación en el país vecino es vista como una puerta abierta para el blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico y otras actividades criminales transfronterizas.

Organismos internacionales como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), del cual México es miembro, constantemente evalúan las medidas de los países para combatir estos delitos. Un sistema financiero con alta dependencia del efectivo es un punto débil en estas evaluaciones, y una fuente de preocupación para países como Estados Unidos, que ven cómo esos flujos de dinero pueden impactar su propia seguridad.

Acotar el efectivo, en este contexto, no es solo una medida de eficiencia económica interna, sino una acción estratégica para fortalecer la posición de México en el concierto internacional y mitigar las tensiones con sus principales socios, especialmente en materia de seguridad y justicia.

¿Qué sigue para México? Un camino con oportunidades

El camino hacia una economía menos dependiente del efectivo no será corto ni sencillo, pero está lleno de oportunidades. Para que los pagos digitales realmente despeguen, se requiere un esfuerzo integral:

  • Educación financiera: Es crucial enseñar a la población los beneficios y la seguridad de los pagos digitales.
  • Inclusión: Ofrecer acceso a cuentas y servicios bancarios a quienes aún no los tienen, incluyendo poblaciones rurales y de bajos ingresos.
  • Infraestructura: Asegurar que exista la tecnología necesaria (puntos de venta, acceso a internet) para que los pagos digitales sean posibles en todo el país.
  • Regulación inteligente: Crear un marco legal que impulse la innovación, proteja al consumidor y fomente la competencia justa entre bancos y fintechs.

La meta es construir un sistema financiero que beneficie a todos: a los ciudadanos con transacciones más seguras y eficientes, al comercio con mayor formalidad y crecimiento, y al país con una economía más transparente y fuerte. La presidenta Sheinbaum ha encendido el motor de esta transformación, y aunque el camino presente desafíos, la visión de un México más moderno y menos vulnerable al dinero ilícito se perfila como un objetivo alcanzable con el compromiso de todos.

Fuente:https://elpais.com/mexico/economia/2025-11-08/mexico-busca-acotar-el-dinero-en-efectivo-entre-las-presiones-a-los-bancos-y-las-quejas-de-estados-unidos.html