Familia acusa a hollywood de difamar a su héroe: ‘lo hicieron parecer un delincuente’ en marty supreme

No todo es celebración para Timothée Chalamet: a días de las nominaciones al Oscar, los herederos de Marty Reisman estallan contra A24 y los hermanos Safdie por lo que califican como un retrato desleal y humillante.

La polémica estalló cuando miembros de la familia del legendario jugador de ping‑pong Marty Reisman —conocido por su libro The Money Player (1974) y apodado el “mago del ping‑pong”— declararon al Daily Mail que la película Marty Supreme, inspirada en su figura y protagonizada por Timothée Chalamet, presenta una imagen que “no es la realidad” y que raya en la difamación.

Los Reisman aseguran que nunca fueron consultados ni recibieron compensación alguna y que las licencias creativas tomadas por la producción han transformado a un atleta disciplinado y carismático en “un estafador callejero y un showman excéntrico”. “Lo hicieron parecer un delincuente de poca monta”, dijo Debbie, hija del deportista. “Mi padre no era así. Me hacía sentir especial cuando era niña. Quiero que la gente lo sepa”.

Testimonios clave de la familia:

  • Roger Reisman (nieto): “Ver a mi querido abuelo retratado de esa manera ha sido nada menos que surrealista. El público no sabe que la familia Reisman no participó en ningún aspecto del proyecto ni ha recibido ni un solo centavo de las ganancias”.
  • Josh Reisman (nieto): señaló una escena concreta como especialmente humillante: “La escena que no puedo sacar de mi mente es cuando el financiero lo azota. Eso fue humillante y desesperado, y no representa lo que él defendía… Se habría sentido mortificado si estuviera vivo”.
  • Debbie (hija): “Mi padre no era así”.

Qué dice la película y quién la hizo

  • Los hermanos Safdie, conocidos por retratos intensos y moralmente ambiguos, presentan Marty Supreme como una obra “inspirada libremente” en la vida de Reisman, no como un biopic literal, una distinción con peso legal pero escasa eficacia para calmar resentimientos familiares.
  • La cinta, producida por A24, llega en un momento de efervescencia crítica: figura entre las favoritas de la Academia y le ha dado a Chalamet una candidatura relevante, algo que la familia reconoce pero que no mitiga su molestia por el retrato.

Las escenas que los herederos citan como humillantes y la omisión de rasgos positivos —disciplina, ética, generosidad—, plantean un conflicto conocido en Hollywood: ¿hasta dónde llega la licencia creativa cuando la historia se apoya en personas reales?

Un debate con antecedentes

No es un caso aislado. En años recientes otras producciones basadas en figuras reales enfrentaron críticas similares por priorizar drama y ritmo sobre fidelidad histórica: desde Bohemian Rhapsody hasta The Social Network. La disputa entre verdad familiar y libertad artística vuelve a ponerse en primer plano con más intensidad cuando el personaje es un símbolo cultural menos conocido por el gran público, como Reisman, y cuando la película redefine su ética y su conducta.

Contexto y verificación

Marty Reisman fue una figura central del ping‑pong estadounidense durante décadas; su autobiografía y su trayectoria en torneos lo consolidaron como una leyenda del deporte. La familia ha señalado que anécdotas y pasajes de su libro fueron retomados por la película sin su participación directa ni reconocimiento explícito.

Posibles consecuencias

  • Reputacionales: la imagen pública de Reisman se reconfigura en la memoria colectiva a través de una versión ficcionalizada; para sus descendientes, eso implica una deformación del legado.
  • Legales y éticas: aunque “inspirada” evita reclamos legales sencillos, la disputa abre la puerta a debates sobre buenas prácticas: consulta con familiares, notas de producción que aclaren licencias y respeto por la memoria de personajes reales.
  • Culturales: la polémica obliga al público a preguntar qué busca el cine contemporáneo: ¿impacto visual a cualquier precio o retratos más responsables de vidas ajenas?

Qué piden los Reisman

  • Reconocimiento público de que la familia no participó ni fue consultada.
  • Respeto por la verdad biográfica: que el público conozca la versión real de Marty como deportista íntegro y persona afectuosa.
  • Debate: que estudios y cineastas reflexionen sobre mecanismos de diálogo con herederos y comunidades retratadas.

Conclusión

La controversia alrededor de Marty Supreme es un recordatorio duro: el cine puede elevar historias olvidadas, pero también puede moldear legados. Cuando la balanza se inclina hacia el espectáculo, los cercanos a la historia reclaman su derecho a la verdad. Que la Academia aplauda a la película no apaga la voz de los que vivieron con el hombre real. A24 y los Safdie enfrentan ahora una pregunta pública: ¿qué pesa más, el brillo de la pantalla o la dignidad de quienes inspiraron la historia?

Fuentes: declaraciones de la familia al Daily Mail; libro The Money Player (1974); comunicados públicos de la producción que califican la cinta como “inspirada”.

Con información e imágenes de: Milenio.com