Un casco certificado puede ser la barrera entre volver a casa y la tragedia, advierte stconapra
Especialistas piden control inmediato de calidad y campañas para que más personas usen protección real, no simulacros.
La síntesis: Stconapra, entidad que agrupa a especialistas en seguridad vial, lanzó una advertencia contundente: un casco certificado puede marcar la diferencia entre vivir y morir en un choque. Los expertos recuerdan que no todos los cascos que se venden protegen igual; hay productos que parecen seguros pero no cumplen normas y, en impacto, actúan como un cascarón frágil.
Una metáfora simple: un casco certificado es el airbag de la cabeza. Sin certificación, el supuesto escudo puede convertirse en papel que no detiene la bala. Según la Organización Mundial de la Salud, el uso adecuado de casco reduce de forma sustancial el riesgo de muerte y de lesiones graves en la cabeza en accidentes de motocicleta. Estudios revisados por pares estiman reducciones en la mortalidad que rondan el 40% y en lesiones craneoencefálicas severas que pueden llegar hasta el 70% cuando el casco cumple normas internacionales.
Lo que está en juego
Cada día ingresan a emergencias personas con trauma craneoencefálico tras colisiones en motocicleta. Los datos de hospitales y los reportes policiales muestran que la severidad de la lesión está fuertemente ligada a la calidad del casco y a si se usó correctamente. No es lo mismo un casco certificado, con capa absorbente, estructura rígida y retención segura, que un casco barato, partido en dos en el primer impacto.
| Situación | Impacto aproximado |
|---|---|
| Casco certificado | Reducción de muerte alrededor de 40% y de lesiones graves en cabeza hasta 70% |
| Casco no certificado | Protección variable, a menudo insuficiente; riesgo de falla en impactos severos |
| Sin casco | Mayor probabilidad de muerte y daño cerebral severo |
Lo que dicen los actores
Stconapra señaló que la fiscalización de los estándares de fabricación y venta es insuficiente y que proliferan cascos que violan normas mínimas. “Vemos piezas que parecerían cascos pero que no absorben energía. En un choque real, no solo no ayudan; pueden agravar las lesiones”, dijo un portavoz de la entidad.
En los servicios de urgencias, médicos y enfermeras cuentan historias brutales: motociclistas que llegaron con fracturas de cráneo y no sobrevivieron, y otros que salieron con golpes menores gracias a un casco homologado. “Un casco certificado nos entrega más tiempo para salvar una vida”, resume una enfermera de guardia.
Problemas detectados
- Venta de cascos sin certificación o con etiquetas falsas.
- Falta de campañas educativas sobre uso correcto y ajuste del casco.
- Controles de calidad y fiscalización limitados en mercados y tiendas.
- Costos que dificultan el acceso a cascos de buena calidad para quienes más los necesitan.
Qué se propone
- Inspecciones sistemáticas en puntos de venta para retirar cascos no certificados.
- Subsidios o bonos para la compra de cascos homologados a conductores de bajos ingresos.
- Campañas masivas y prácticas que muestren cómo ajustar y reemplazar un casco tras un impacto.
- Capacitación a policías y comerciantes para identificar certificados falsos.
- Registro público de fabricantes y modelos autorizados para transparencia.
Un llamado a la comunidad
Si eres motociclista, pasajero o padre de un adolescente motorizado, la recomendación es clara: compra un casco certificado, revisa la integridad tras cualquier golpe y evita las imitaciones baratas. La decisión no es estética ni menor; es la diferencia entre volver a casa y no volver.
Fuentes: comunicado de Stconapra; Organización Mundial de la Salud sobre uso de casco y reducción de lesiones en motociclistas; informes de hospitales y cuerpos de tránsito. Datos y declaraciones recopilados por este medio a partir de entrevistas con personal médico y especialistas en seguridad vial.
