La noche en la que Macron se comprometió con la activista de la Ley Olimpia a combatir el algoritmo patriarcal

Cuando a Olimpia Coral le llegó la invitación a aquel encuentro diplomático feminista no pudo imaginar que aquella noche acabaría sentándose en una mesa “frente al presidente de Francia, a solo un metro distancia”. Ni que “brindaría con él, mirándonos a los ojos”, cuenta la impulsora de la ley mexicana contra la violencia digital que lleva su nombre.

Lo que para muchos podría ser una anécdota de alto calibre político, para Olimpia Coral representa un paso significativo en la lucha contra la violencia digital, un fenómeno que, aunque invisible para algunos, golpea a diario a miles de personas, especialmente mujeres y niñas. El encuentro, celebrado en el marco de un foro sobre feminismo y diplomacia, trascendió el mero intercambio protocolario. La activista mexicana, conocida mundialmente por ser la cara visible de una ley pionera, tuvo la oportunidad de exponer directamente al mandatario francés los entresijos del «algoritmo patriarcal».

¿Qué es el algoritmo patriarcal?

Imaginen las redes sociales, esos espacios digitales donde pasamos horas compartiendo, informándonos y, a veces, enfrentándonos. Detrás de cada publicación que vemos, de cada recomendación que se nos presenta, hay un algoritmo. Es como un director de orquesta invisible que decide qué suena más fuerte y qué se queda en silencio. Según Olimpia Coral y muchos expertos en género, estos algoritmos, diseñados en gran medida por hombres y para un público que históricamente ha sido el dominante, pueden perpetuar y amplificar sesgos de género.

Esto significa que, sin ser una intención explícita, los contenidos que promueven estereotipos machistas, normalizan la violencia contra las mujeres o invisibilizan sus voces, pueden tener una mayor visibilidad. En contraste, las denuncias de acoso, las narrativas feministas o las experiencias de quienes han sufrido violencia digital, corren el riesgo de ser silenciadas o relegadas a los rincones menos transitados de la red. Es como si la propia arquitectura digital estuviera, a veces, inclinada hacia una visión del mundo que no nos beneficia a todos por igual.

De México a París: un mensaje global

La Ley Olimpia, aprobada en México en 2020, es un marco legal que penaliza la difusión de imágenes íntimas no consentidas, el ciberacoso y la violencia digital. Su nombre, en honor a Olimpia Coral, quien sufrió la filtración de un video íntimo, se ha convertido en un faro para quienes buscan protección en el espacio digital. Haber llevado esta conversación al más alto nivel en Francia, donde Macron ha mostrado un interés creciente en políticas de igualdad de género, no es casualidad.

Durante la conversación, según relata la propia activista, se abordó la necesidad de que las plataformas digitales asuman una mayor responsabilidad. No se trata solo de eliminar contenidos dañinos una vez que aparecen, sino de repensar cómo se diseñan estos algoritmos para que no actúen como amplificadores de desigualdades. El compromiso de Macron, aunque aún en etapas iniciales y sujeto a la complejidad de la política internacional, supone un reconocimiento de la urgencia del problema y una apertura a buscar soluciones conjuntas.

El reto de la colaboración internacional

Combatir el algoritmo patriarcal es un desafío que trasciende fronteras. Las plataformas digitales operan a nivel global, y sus algoritmos no conocen de pasaportes. Esto hace que la cooperación entre países y la presión conjunta sobre estas empresas sea fundamental. Macron, al escuchar atentamente a Olimpia Coral, se posiciona no solo como un líder político, sino como un aliado en esta causa.

El camino, sin embargo, no será fácil. Implica una transformación profunda en la forma en que se conciben y operan las tecnologías que moldean nuestra interacción social. Requiere inversión en investigación, desarrollo de herramientas para identificar y mitigar sesgos, y una legislación que vaya a la par de la velocidad de los avances tecnológicos. Pero la semilla, sin duda, ha sido plantada. La imagen de una activista feminista mexicana brindando con el presidente de Francia por un futuro digital más justo resuena como un símbolo de esperanza y un llamado a la acción para todos.

Con información e imágenes de: elpais.com