Luis videgaray reaparece en Davos: confirma sociedad con yerno de Trump y entra al negocio de la inteligencia artificial
Ex canciller y ex secretario de Hacienda, que se había alejado de la vida pública en México, dijo en el Foro Económico Mundial que es socio de Jared Kushner en Brain Co.; expertos piden transparencia y controles
Ginebra / Ciudad de México. — Luis Videgaray Caso protagonizó una de las reapariciones más comentadas del Foro Económico Mundial en Davos: el otrora arquitecto económico del sexenio de Enrique Peña Nieto confirmó ante medios que es socio de Jared Kushner, yerno del expresidente Donald Trump, en Brain Co., una firma que, según sus portavoces, ayuda a empresas y gobiernos a implementar soluciones de inteligencia artificial.
La confirmación llegó primero a MILENIO, donde Videgaray dijo textualmente que es socio de Kushner. En una entrevista con el medio colombiano Caracol Radio, el exfuncionario defendió la apuesta por la IA para América Latina: “Es una gran oportunidad lo que esta nueva tecnología representa para la región. Es la más transformadora que veremos en nuestras vidas”, afirmó, sin ocultar los riesgos pero enfatizando aplicaciones en salud, educación y trámites gubernamentales.
Qué es Brain Co. y qué dice la empresa
- Orígenes y fundadores: Según la propia firma, Jared Kushner y Elad Gil fueron impulsores de la idea; también se menciona a Josh Kushner como inversor relevante.
- Financiamiento: La compañía anunció que levantó 30 millones de dólares en una ronda liderada por Affinity Partners —el fondo vinculado a la familia Kushner— y otros inversionistas, según comunicados citados por medios.
- Clientes y alianzas: Brain Co. asegura tener más de diez clientes del Global 2000, una “asociación estratégica” con OpenAI y operaciones en sectores como gobierno, salud, energía y hotelería.
Lo que está en juego
La noticia funciona como un espejo con dos caras: por un lado, el discurso de Videgaray y la propia descripción de Brain Co. pintan la IA como una herramienta con potencial para mejorar servicios públicos básicos —menos trámites, diagnósticos médicos más rápidos, educación personalizada—. Por el otro, la alianza entre un exalto funcionario mexicano y la familia Kushner abre preguntas sobre conflictos de interés, redes transnacionales de influencia y el uso de datos sensibles.
Imaginemos la IA como una autopista de alta velocidad: puede sacar a millones del atasco administrativo, pero sin las señales, peajes claros y guardarraíles adecuados se multiplican los accidentes. Aquí los “guardarraíles” deberían ser auditorías, reglas claras sobre la propiedad y manejo de datos, y transparencia en contratos entre empresas y gobiernos.
Riesgos concretos
- Conflicto de intereses: Videgaray ocupó puestos clave en Hacienda y Relaciones Exteriores; su participación en una firma que busca contratos públicos obliga a establecer cortafuegos y revelaciones públicas.
- Privacidad y seguridad: Proyectos de IA que tocan salud y administración pública manejan datos sensibles; hacen falta estándares mínimos de protección y controles independientes.
- Dependencia tecnológica: La adopción de soluciones extranjeras sin capacidad local puede generar dependencia y pérdida de soberanía digital.
Qué deberían exigir la sociedad y las instituciones
- Transparencia completa: contratos, participación accionaria y posibles clientes gubernamentales deben hacerse públicos y ser revisables.
- Evaluaciones de impacto independientes: auditorías técnicas y de privacidad antes de desplegar sistemas en salud o administración pública.
- Reglas claras sobre puertas giratorias: tiempos y limitaciones para que exfuncionarios participen en negocios que puedan acceder a información pública.
- Fomento de capacidades locales: invertir en talento y regulación para que la región no dependa exclusivamente de proveedores externos.
Contexto político y mediático
La aparición de Videgaray en Davos ocurre en un momento en que su figura sigue polarizando: para algunos representa know‑how y conexiones internacionales; para otros, simboliza la cercanía entre poderes económicos y políticos que exige rendición de cuentas. El exfuncionario, por ahora, ha dejado claro que no volverá a comentar la política mexicana actual desde su posición pública.
Conclusión
La noticia es un recordatorio: la revolución tecnológica no es neutra. Cuando la IA se cruza con redes de poder transnacional la discusión debe salir del tablero de negocios y aterrizar en el interés público. La sociedad mexicana y los gobiernos de la región tienen frente a sí una oportunidad para beneficiarse de la innovación, pero deben exigir reglas claras, supervisión y el fortalecimiento de capacidades propias para que la autopista de la IA no se convierta en vía rápida hacia más opacidad.
Fuentes: declaraciones de Luis Videgaray a MILENIO y Caracol Radio; comunicados de Brain Co. y reportes sobre su ronda de financiamiento citados por la empresa.
