Licor de cempasúchil y mandarina que querrás poner en la ofrenda
La flor más representativa del Día de Muertos también puede llegar a la mesa; esta bebida casera combina sus notas aromáticas con el toque cítrico de la mandarina.
El cempasúchil, además de su función simbólica en los altares, tiene usos culinarios documentados por investigadores de la UNAM; sus pétalos aportan aroma y color y, bien tratados, son comestibles. La combinación con mandarina responde a una búsqueda por resignificar tradiciones y, de paso, abrir una vía de ingresos para floricultores que dependen de la demanda estacional, apunta la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).
Presentamos una receta casera sencilla y vigilada: ingredientes y procedimiento pensados para quienes quieran llevar la ofrenda a la mesa sin convertir la tradición en riesgo sanitario.
Ingredientes: 200 gramos de pétalos de cempasúchil frescos y lavados (sin tallos), la cáscara de 6 mandarinas orgánicas sin la parte blanca, 700 mililitros de alcohol etílico para bebidas al 40 por ciento (vodka o aguardiente neutro), 250 gramos de azúcar y 250 mililitros de agua para el almíbar. Opcional: una rama pequeña de canela para redondear.
Preparación: en un frasco de vidrio limpio coloca los pétalos y las cáscaras de mandarina. Vierte el alcohol hasta cubrir por completo. Cierra y deja macerar en un lugar oscuro y fresco durante 10 a 14 días, agitando el frasco cada dos días para que los sabores se integren. Pasado ese tiempo cuela el líquido con una tela o colador fino. Prepara un almíbar con el agua y el azúcar hasta que se disuelva; deja enfriar y mezcla al gusto con el alcohol macerado para ajustar dulzor. Deja reposar la mezcla otras dos semanas antes de embotellar y etiquetar con fecha y graduación alcohólica aproximada.
Precauciones: no todos los cempasúchiles son iguales; la UNAM recomienda utilizar flores destinadas al consumo, libres de pesticidas. Lavar con cuidado y retirar tallos o partes verdes, que amargan y pueden contener compuestos no deseados. La Organización Mundial de la Salud recuerda los riesgos del consumo excesivo de alcohol; esta preparación es para consumo moderado y responsable, y no está dirigida a menores ni a personas con contraindicación médica.
Más allá de la receta, hay un debate público: convertir flores de ofrenda en productos comestibles puede ser una oportunidad económica, pero exige políticas públicas que garanticen producción limpia, etiquetado claro y capacitación a productores. Apoyos municipales y programas técnicos de SADER podrían evitar que la demanda ocasional derive en riesgos sanitarios o en explotación informal.
Si decide preparar este licor, hágalo con flores certificadas o compradas directamente a productores locales, pida información sobre prácticas agrícolas y trate la elaboración con respeto cultural y responsabilidad sanitaria. La tradición puede beberse, siempre que cuidemos a quienes la mantienen y a quienes la prueban.
Fuente: UNAM, Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Organización Mundial de la Salud (OMS).
