Lesión de ligamento cruzado, problema que ya se ha vuelto común en la NFL

Por qué se repiten las roturas de LCA, qué implica la recuperación y qué pueden hacer clubes, ligas y jugadores para reducir el riesgo

Las lesiones son casi inevitables, pero no dejan de ser lamentables. En el reporte de este año sobre lesiones en la NFL aparecen 32 casos de rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), 17 de ellos registrados esta temporada. Dos de los más mediáticos fueron los de Patrick Mahomes y Micah Parsons: ambos sufrieron la lesión en la rodilla izquierda, en situaciones distintas —con y sin contacto— y ambos pasaron por cirugía para sustituir el tejido desgarrado por un injerto.

Cómo ocurre y qué implica la operación

El LCA actúa como un cable de seguridad dentro de la rodilla: controla la estabilidad evitando giros no naturales entre el fémur y la tibia. «El movimiento de la rodilla es exclusivamente de flexión y extensión. No hay otro movimiento de rotación. Cuando tú tienes un movimiento forzado de la rodilla que el ligamento no soporte, éste se rompe», explicó el Dr. Gustavo Arellano Álvarez, certificado en medicina del deporte y responsable del servicio médico del programa de futbol americano del IPN y de la Federación Mexicana de Futbol Americano.

Tras la rotura, lo habitual en la élite es la reconstrucción quirúrgica: se extrae o se sutura el tejido dañado y se coloca un injerto —generalmente del tendón rotuliano o de los isquiotibiales— que se fija en fémur y tibia mediante túneles óseos. Luego comienza una rehabilitación larga y estructurada; el proceso completo suele tomar nueve meses o más y se centra en el control de la inflamación, la recuperación de la movilidad, el fortalecimiento progresivo del cuádriceps y el trabajo de propiocepción y readaptación al ritmo competitivo.

Superficies, calzado y debate

Uno de los debates recurrentes es si el césped artificial (turf) aumenta el riesgo de roturas de LCA. Se argumenta que el césped sintético ofrece mayor tracción rotacional y menos «cesión» mecánica, lo que puede hacer que el pie quede más anclado y la energía del movimiento se transmita a la articulación en vez de disiparse.

De los 30 estadios de la NFL, 13 tienen turf; sin embargo, las lesiones de Mahomes y Parsons ocurrieron sobre césped natural. La propia Liga señala en sus estudios que no hay diferencias concluyentes entre superficies, aunque especialistas como el Dr. Rodrigo Gutiérrez Corona, especializado en cirugía ortopédica y traumatología deportiva, matizan: «Es evidente que hay más fricción en una superficie sintética, y eso puede generar al momento exacto de la ruptura o ir debilitando el ligamento en los cambios de dirección bruscos».

Prevención: más allá del campo

La prevención es multidimensional. No basta con cambiar la superficie: los clubes deben integrar programas de entrenamiento neuromuscular, control de cargas, seguimiento individualizado y protocolos de regreso a la actividad basados en criterios objetivos.

  • Entrenamiento neuromuscular y propiocepción: ejercicios que mejoran la respuesta del sistema nervioso ante desequilibrios y reducen la probabilidad de movimientos forzados.
  • Control de cargas y fatiga: monitorizar minutos, repeticiones y recuperación. «Muchos jugadores traen fatiga muscular, no descansan bien, no tienen un porcentaje de recuperación adecuada de su cuerpo», advierte el Dr. Gerardo Meraz, ex responsable de servicios médicos de Cruz Azul.
  • Evaluaciones individualizadas: detectar debilidades en isquiotibiales, cuádriceps o problemas de movilidad que incrementen el riesgo.
  • Calzado y mantenimiento de campo: ajustar tacos y cuidar que los campos cedan lo necesario para reducir anclajes peligrosos.

Rehabilitación: fases y tiempos

El retorno seguro al deporte es un proceso gradual. A continuación un esquema orientativo de fases y duración promedio:

Fase Objetivo Duración aproximada
Aguda Control del dolor e inflamación, protección de la articulación 0–2 semanas
Movilidad y fuerza inicial Recuperar rango articular y comenzar fortalecimiento del cuádriceps 2–12 semanas
Fortalecimiento y propiocepción Integrar ejercicios funcionales, equilibrio y control neuromuscular 3–6 meses
Readaptación deportiva Entrenamientos específicos, progresión de cargas y pruebas funcionales 6–9+ meses

El trabajo de propiocepción es clave: «la información que le dan nuestras articulaciones al cerebro con respecto a la posición del cuerpo», dice Gutiérrez; los fisioterapeutas deben optimizar esa comunicación para que el jugador vuelva con seguridad.

Impacto más allá de la NFL

Estas lesiones no solo afectan a estrellas: también tienen consecuencias económicas y de salud pública. En ligas amateur y entre jóvenes, el acceso a una cirugía de calidad, fisioterapia prolongada y seguimiento especializado es desigual. Además, una rotura de LCA aumenta el riesgo de artrosis temprana en la rodilla décadas después si no se manejan correctamente los factores biomecánicos.

Por eso las medidas de prevención deben extenderse a escuelas, clubes locales y federaciones: protocolos de calentamiento estructurado, formación de entrenadores y acceso a evaluaciones preventivas. La inversión en prevención rara vez es tan visible como la de una contratación, pero es más barata y evita años de discapacidad.

Qué pueden hacer la NFL y los equipos

  • Priorizar programas obligatorios de prevención neuromuscular y protocolos estandarizados de regreso a la actividad.
  • Compartir datos de cargas y lesiones para identificar patrones y factores de riesgo reales.
  • Mejorar la supervisión del descanso y la recuperación, incluida la educación sobre sueño y hábitos fuera del campo.
  • Garantizar mantenimiento óptimo de superficies y recomendaciones claras sobre calzado según tipo de campo.

Conclusión

La rotura del LCA es una lesión compleja que combina factores biomecánicos, fatiga, condiciones de juego y decisiones humanas. Aunque la cirugía y la rehabilitación permiten en muchos casos volver a competir al más alto nivel, la mejor medicina sigue siendo la prevención bien diseñada y aplicada. Para los jugadores, entrenadores y responsables de salud deportiva la invitación es clara: actuar ahora, con datos y coherencia, para que lo que hoy parece rutina no siga siendo el precio a pagar por jugar al football.

Reporte basado en cifras de temporada y entrevistas con especialistas en medicina del deporte y traumatología. Voces consultadas: Dr. Gustavo Arellano Álvarez, Dr. Rodrigo Gutiérrez Corona y Dr. Gerardo Meraz.

Con información e imágenes de: Milenio.com