Multitud encierra a jake lang, organizador pro-ice, y lo echa de Minneapolis en medio de choques por redada

Manifestantes que protestan contra la ofensiva migratoria persiguieron y humillaron al pequeño grupo pro-ice; la Guardia Nacional está movilizada pero no desplegada.

Un nutrido grupo de manifestantes tomó el centro de Minneapolis el sábado y cercó a los pocos simpatizantes del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ice) que intentaban marchar, obligando al organizador jake lang a abandonar la zona con moretones y rasguños en la cabeza, según testigos y videos difundidos en redes. La escena, cargada de gritos y abucheos, incluyó el arranque de una camiseta considerada ofensiva por los manifestantes y el lanzamiento de bolas de nieve y globos de agua.

El choque ocurre en el contexto de una ofensiva migratoria a gran escala: el Departamento de Seguridad Nacional (dhs) trasladó a más de 2.000 agentes federales a las Ciudades Gemelas, lo que ha provocado protestas diarias. La oficina del gobernador Tim Walz anunció que la Guardia Nacional fue movilizada y permanece «preparada y lista» para apoyar a la policía estatal, aunque no ha sido desplegada en las calles.

  • Qué pasó: Manifestantes anti-redada persiguieron a un pequeño grupo pro-ice, obligaron a uno de sus integrantes a despojarse de una camiseta y expulsaron al organizador de la protesta.
  • Contexto: Las protestas son una reacción a la intensificación de operaciones del dhs/ice en Minneapolis y St. Paul, con más de 2.000 agentes desplazados a la zona.
  • Incidentes previos: La operación ya provocó enfrentamientos anteriores, incluyendo el caso que terminó con la muerte de Renee Good y la controversia por la detención y devolución temporal de Garrison Gibson, que generó protestas adicionales.
  • Estado institucional: Un juez federal limitó recientemente ciertas tácticas de los agentes contra manifestantes pacíficos; la Guardia Nacional está movilizada pero aún no actúa en las calles.

El clima en Minneapolis se asemeja a una olla a presión: por un lado, familias y vecinos que dicen vivir con miedo ante las redadas; por otro, activistas que quieren impedir a toda costa lo que consideran una operación injusta y violenta. La situación plantea preguntas concretas sobre la seguridad pública, los límites del uso de la fuerza por parte de agencias federales y la capacidad de las autoridades estatales para proteger el derecho a protestar sin que la ciudad se convierta en un campo de batalla.

Fuentes: declaraciones de la oficina del gobernador de Minnesota, comunicados del departamento de seguridad nacional, registros judiciales sobre las órdenes relacionadas con manifestaciones, y testimonios recogidos en el lugar por medios locales y videos difundidos en redes sociales.

Con información e imágenes de: Milenio.com