Sequía y abandono: incendios arrasan Tamaulipas y ponen en riesgo a comunidades

Protección Civil de Tamaulipas emitió esta semana una alerta por temperaturas extremas y un aumento sostenido de incendios de pastizales en varias zonas del estado. La combinación de una sequía persistente y vegetación seca ha convertido hectáreas en combustible fácil, y los siniestros se han multiplicado en menos tiempo del esperado.

Según los reportes de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y Protección Civil estatal, la mayoría de los incendios son de maleza y pastizal, pero su rápido avance amenaza parcelas agrícolas, potreros y, en casos puntuales, viviendas rurales. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) confirma que los índices de temperatura y déficit pluvial este verano han sido superiores al promedio histórico, lo que agrava el escenario.

Las consecuencias son tangibles: productores que ven reducir su capacidad de pastoreo, niños que respiran aire con ceniza y familias que se quedan horas vigilando sus bienes. Habitantes de comunidades rurales relatan noches de nervios y madrugadas preparando fajas corta fuego con las mismas manos que cuidan el ganado.

La Secretaría de Salud de Tamaulipas ya ha emitido recomendaciones sobre la calidad del aire, pero las autoridades locales admiten que la capacidad de respuesta está tensionada. En varios municipios la respuesta depende de brigadas municipales con equipo limitado y del refuerzo eventual de CONAFOR, lo que evidencia una fragilidad en la prevención y en la infraestructura para el combate de incendios.

Este es un problema con raíces políticas. El recorte y la falta de planeación integral para zonas rurales dejan a comunidades vulnerables a sufrir las inclemencias climáticas. La prevención no es sólo apagar llamas; implica mantenimiento de bordes de caminos, acceso a carreteras para camiones cisterna, redes de agua comunitarias y programas de manejo de pastizales. En este sentido, el gobierno del estado y la federación deben coordinarse mejor, las partidas presupuestales para CONAFOR y Protección Civil deben orientarse a prevención y fortalecimiento de brigadas locales.

Hay también propuestas que funcionan en otros estados: quemas controladas en temporada baja, programas de empleo para jóvenes que se entrenen en labores de prevención, y estímulos para que propietarios mantengan libres de combustibles las franjas colindantes a sus parcelas. Todo ello con supervisión técnica de CONAFOR y apoyo financiero estatal. Son medidas que cuestan menos que reconstruir lo perdido.

Mientras tanto, las comunidades piden mayor transparencia en los recursos destinados a la mitigación del riesgo y un plan de comunicación más claro por parte de gobierno estatal. Protección Civil de Tamaulipas y CONAFOR deben abrir canales permanentes con ayuntamientos y sociedad civil para que la prevención no dependa sólo de apagar incendios cuando ya son incendios.

El calor no es natural enemigo si se le enfrenta con políticas públicas robustas, inversión y organización comunitaria. Sin ello, la sequía seguirá siendo el combustible que mantiene viva la crisis en Tamaulipas.

Con información e imágenes de: Heraldodemexico.com.mx