Mexicanos en estados unidos pagarán hasta 3 mil mdd por impuesto a remesas entre 2026 y 2034: BBVA

Ciudad de México, 3 de enero de 2026. Los migrantes mexicanos en Estados Unidos podrían enfrentar un costo acumulado de hasta 3 mil millones de dólares como consecuencia del nuevo impuesto a las remesas que entrará en vigor en 2026, según un análisis de la firma financiera BBVA con base en las estimaciones del Comité Conjunto de Tributación (JCT) del Congreso de Estados Unidos.

La cifra de BBVA surge al aplicar la proporción histórica de remesas dirigidas a México —alrededor de tres de cada diez dólares enviados desde Estados Unidos— sobre la recaudación total estimada por el JCT. Ese comité calculó que el gravamen podría generar 9,969 millones de dólares para el gobierno federal entre 2026 y 2034. Sin embargo, tanto el JCT como BBVA advierten que la magnitud exacta de la recaudación es difícil de precisar por limitaciones en los datos y por la probable reacción de los usuarios.

Concepto Monto (millones de USD) Periodo
Recaudación estimada por JCT 9,969 2026–2034
Estimación BBVA: parte atribuible a México ~3,000 2026–2034
Flujo de remesas proyectado a México para 2025 61,700 2025 (estimado)

Qué significa esto para las familias

El impuesto no solo se traduce en una cifra agregada: tiene efectos concretos sobre hogares que dependen de esos recursos para alimentación, renta, salud y educación. BBVA y los cálculos del JCT señalan dos vías principales por las que el gravamen puede afectar a las familias:

  • Aumento del costo neto de los envíos: dependiendo de cómo lo apliquen las empresas de transferencias y los bancos, el impuesto puede reducir el monto que llegan a los destinatarios o aumentar lo que paga el remitente.
  • Desplazamiento hacia canales informales o electrónicos: parte de los remitentes podría migrar de efectivo a pagos electrónicos para minimizar el impacto fiscal. Esto beneficiaría a quienes ya usan cuentas bancarias, pero dejaría fuera a migrantes no documentados o a quienes no confían en el sistema financiero.

El análisis de BBVA prevé además un efecto temporal de adelantamiento de envíos: algunos remitentes podrían enviar más dinero en noviembre y diciembre de 2025 para evitar el impuesto, lo que elevaría momentáneamente las transferencias hacia México. No obstante, ese “tirón” puntual no alcanzaría a contrarrestar la caída anual esperada en el flujo de remesas.

Caída prevista en 2025 y comportamiento futuro

Aun considerando el posible adelanto de envíos, BBVA estima que las remesas hacia México cerrarían 2025 en torno a 61,700 millones de dólares, lo que representaría una contracción anual del 4.7%. Esta cifra mejora respecto a una proyección previa de mediados de 2025 que anticipaba una caída del 5.8%, pero sigue mostrando una tendencia negativa atribuible a un entorno más restrictivo para migrantes mexicanos en Estados Unidos.

Quiénes pierden más y por qué

Los más afectados serán los grupos con menor acceso a servicios bancarios: migrantes indocumentados, personas con ingresos bajos y comunidades rurales en México que dependen de pequeñas transferencias periódicas. Para ellos, un impuesto sobre remesas actúa como un freno en la cadena de apoyo familiar: es como quitar una cucharada de caldo a una olla ya ajustada de recursos.

Además, el impuesto puede aumentar los costos operativos para proveedores de servicios de remesas, que podrían trasladar ese costo a usuarios o reducir la oferta en rutas menos rentables, encareciendo aún más el envío de dinero a zonas rurales o de difícil acceso.

Posibles respuestas y caminos para mitigar el impacto

Frente a este escenario, hay opciones que podrían reducir el daño a las familias:

  • Exenciones o tramos exentos para transferencias pequeñas, que protejan a los envíos familiares de menor cuantía.
  • Acuerdos entre gobiernos y empresas para evitar que el impuesto se traduzca en comisiones adicionales o en un empeoramiento del acceso a canales formales.
  • Impulsar la inclusión financiera: facilitar el acceso a cuentas digitales y servicios de bajo costo para los migrantes y sus familias en México.
  • Campañas informativas para que remitentes conozcan alternativas seguras y económicas y no recurran a circuitos informales que los expongan a fraude.

Contexto institucional y preguntas abiertas

El JCT publicó las estimaciones oficiales a mediados de 2025, pero reconoció limitaciones técnicas: falta de información sobre cuánto dinero se envía en efectivo frente a medios electrónicos y sobre cómo reaccionarán los usuarios ante el impuesto. BBVA, por su parte, destaca que los efectos de sustitución (paso a medios electrónicos) podrían reducir la recaudación esperada y cambiar quién asume realmente el costo.

Quedan preguntas clave por responder: ¿quién pagará finalmente el impuesto, el remitente o el receptor? ¿Se considerarán exenciones para remesas menores? ¿Habrá acuerdos Mexico-Estados Unidos para proteger a migrantes vulnerables? La respuesta institucional en los próximos meses será determinante.

En resumen: el impuesto proyectado puede significar hasta 3 mil millones de dólares que pagarían, en la práctica, familias mexicanas entre 2026 y 2034. Aunque la cifra es agregada y depende de múltiples factores, el impacto real se traducirá en decisiones cotidianas: menos dinero para la despensa, más búsqueda de alternativas informales, y una necesidad urgente de medidas públicas y privadas que protejan a los más vulnerables.

Fuentes: Comité Conjunto de Tributación del Congreso de Estados Unidos (JCT); análisis y estimaciones de BBVA, reportes sectoriales sobre remesas.

Con información e imágenes de: Milenio.com