Groenlandia en jaque: investigación y clima al filo si estados unidos la apropia

Advertencia del CREAF: la ciencia y comunidades locales podrían perder más que territorio

Barcelona. Investigadores del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF) han lanzado una alarma que suena a thriller geopolítico: una posible apropiación de Groenlandia por parte de Estados unidos no sería solo un choque diplomático, sino un terremoto para la ciencia del Ártico y para el equilibrio climático global.

Tres científicos del CREAF que trabajan sobre el terreno —Mariana García Criado, Sergi Pla y Sara Marañón— describen en un comunicado cómo el interés estratégico y los movimientos políticos pueden truncar proyectos de largo plazo que siguen la vegetación, reconstruyen climas pasados de ocho mil años y registran el deshielo que hoy acelera el aumento del nivel del mar.

«Groenlandia y el océano Ártico es una región especialmente clave para el planeta ya que su enorme masa de hielo y su dinámica actúa como regulador del clima global», señala Sergi Pla en el comunicado del CREAF. Los investigadores recuerdan además que el Ártico está sufriendo la llamada amplificación ártica: tasas de calentamiento que pueden tocar hasta seis grados por encima de la era preindustrial, cifras superiores incluso a las que registra el Mediterráneo.

Qué está en juego

  • Investigación científica: permisos restringidos, cambios legales en acceso a zonas y muestras, y la posible retirada de apoyo logístico —como ya ocurrió con buques estadounidenses en la Antártida— que complicarían o paralizarían expediciones y series temporales científicas.
  • Clima global: el deshielo altera el albedo, cambia corrientes oceánicas y atmosféricas y puede desencadenar procesos difíciles de revertir, con más episodios extremos en Europa (olas de frío o calor inesperadas).
  • Emisiones de carbono antiguas: «el deshielo libera carbono atmosférico antiguo que hacía siglos que estaba almacenado en el suelo en el Ártico», advierte Sara Marañón; zonas que antes fijaban carbono pueden convertirse en fuentes netas.
  • Comunidades indígenas: desplazamientos, presión sobre recursos, y marginación en la toma de decisiones científicas y políticas. Los propios investigadores subrayan la participación clave de estas comunidades en proyectos y su vulnerabilidad ante cambios geopolíticos.

Un mapa rápido de consecuencias

Problema Consecuencia Riesgo inmediato
Restricción de acceso científico Interrupción de series de datos, pérdida de muestras y colaboración internacional Alta
Deshielo acelerado Aumento del nivel del mar, cambio en corrientes y eventos extremos Alta
Liberación de carbono antiguo Mayor retroalimentación climática y más calentamiento Media-Alta
Impacto en comunidades locales Pérdida de medios de vida, erosión cultural y exclusión de decisiones Alta

Contexto y matices

Los científicos insisten en no caer en la catástrofe gratuita: los riesgos son reales y cuantificables, pero también existe margen de acción. Proteger el acceso científico, mantener flotas de apoyo, respetar los derechos de pueblos indígenas y promover la cooperación multilateral son medidas que evitan que la crisis climática vaya de la mano con una crisis del conocimiento.

Alicia Pérez-Porro, responsable de interacción política del CREAF, recuerda que ya se han visto señales preocupantes: “Estados unidos ya ha retirado muchos barcos científicos que trabajaban en la Antártida. No sería extraño ver lo mismo en Groenlandia”.

Qué se puede hacer ahora

  • Blindar acuerdos internacionales que garanticen acceso científico y protección ambiental en territorios sensibles.
  • Fomentar la participación y liderazgo de comunidades indígenas en proyectos y decisiones.
  • Incrementar inversión pública y cooperación en monitorización satelital y estaciones permanentes para no perder décadas de datos.
  • Exigir transparencia en movimientos geopolíticos que afecten regiones clave para el clima global.

En resumen: Si Groenlandia cambia de manos por la fuerza de la política o el interés estratégico, no solo se reordenaría un mapa: se cortaría la arteria de una investigación esencial y se empujaría al planeta hacia escenarios climáticos más peligrosos. El llamado del CREAF es claro: proteger la ciencia, proteger a las comunidades, y no dejar que la geopolítica borre las alarmas que nos manda el hielo que se derrite.

Fuente: comunicado del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF) y declaraciones de los investigadores Mariana García Criado, Sergi Pla, Sara Marañón y Alicia Pérez-Porro.

Con información e imágenes de: Milenio.com