Huachicoleros y pobladores hacen negocio con ordeñas; Pemex reserva ubicaciones

Pemex dice que su red de ductos en Hidalgo está “permanentemente afectada” por tomas clandestinas y ocultó la localización de todos los hallazgos durante cinco años

La petrolera nacional confirmó lo que muchos sospechaban en voz baja: la ordeña de ductos no es sólo un robo nocturno de maleantes, es una red que involucra a huachicoleros y a sectores de la población local. En 2025, Pemex decidió reservar por cinco años la ubicación de cada toma clandestina encontrada en Hidalgo, argumentando riesgos para la seguridad de la infraestructura y las personas. Esa decisión prende más alarmas que controles.

Según el comunicado oficial de Pemex, la medida responde a que “la red de ductos se encuentra permanentemente afectada por la incidencia en la ordeña”. En la práctica significa que el mapa exacto de los puntos donde se perfora y se extrae combustible queda fuera del escrutinio público y de la fiscalización municipal durante medio lustro.

El fenómeno tiene varias caras: por un lado, organizaciones criminales especializadas en el robo de hidrocarburos —los llamados huachicoleros— han profesionalizado técnicas y rutas; por otro, pobladores de comunidades cercanas participan como cómplices, empleados o beneficiarios directos cuando la gasolina robada se vende en el mercado informal. Es una cadena que, explican vecinos y expertos, alimenta economía paralela y violencia.

Impacto en la gente y en el territorio

  • Seguridad: la presencia de tomas clandestinas aumenta el riesgo de incendios y explosiones cerca de viviendas y escuelas.
  • Salud y ambiente: derrames y quemas contaminan suelos y agua, afectando cultivos y la salud de las familias.
  • Economía local: aunque algunos obtienen ingresos inmediatos por la venta de combustible robado, la práctica erosiona empleos legales y la inversión en la zona.
  • Transparencia: la reserva de ubicaciones impide a autoridades locales y ciudadanos monitorear riesgos y exigir reparaciones.

Lo que significa reservar la información

Qué dijo Pemex Qué implica Consecuencia práctica
Reservó la ubicación de tomas clandestinas por cinco años Información sensible por seguridad operativa Municipios y ciudadanos no podrán conocer puntos exactos de riesgo
Afirma que la red está “permanentemente afectada” Problema estructural y sostenido en el tiempo Se necesitan soluciones de largo plazo y no solo cierres temporales

Periodistas y organismos de transparencia han cuestionado la medida: proteger información por razones de seguridad puede ser legítimo, pero la opacidad también puede encubrir fallas de vigilancia, complicidad institucional o la ausencia de estrategias sociales que reduzcan los incentivos para que pobladores participen en la ordeña.

Fuentes locales que prefirieron no ser citadas por seguridad describen escenas cotidianas: camionetas que recogen bidones a altas horas, jóvenes contratados para cavar o vigilar, motores y mangueras clandestinas que se multiplican como parásitos en el subsuelo. Una metáfora usada por habitantes es que los ductos son venas abiertas del país, y la ordeña, la anemia silenciosa que debilita comunidades enteras.

¿Qué falta y qué pedir?

  • Transparencia limitada: exigir a Pemex explicar criterios y alcances de la reserva; conocer al menos las zonas generales de riesgo para proteger a la población.
  • Investigación y justicia: que la Fiscalía y autoridades locales investiguen vínculos entre organizaciones criminales y redes comunitarias y apliquen sanciones efectivas.
  • Políticas sociales: programas de empleo, educación y proyectos productivos en comunidades afectadas para reducir el atractivo económico del huachicoleo.
  • Prevención técnica: mayor mantenimiento, monitoreo remoto y medidas de seguridad en ductos sin privatizar la información esencial para la ciudadanía.

La realidad es cruda: la ordeña no sólo se roba combustible, también chupa la tranquilidad y el futuro de miles de familias. Las decisiones oficiales que priorizan el secreto por seguridad deben equilibrarse con el derecho de la población a saber dónde están los riesgos que amenazan su vida y su entorno. Si no se acompaña la represión con políticas públicas y transparencia, la fiesta del combustible robado seguirá repartiendo daños.

Fuentes: comunicado oficial de Pemex (2025) sobre tomas clandestinas en Hidalgo; testimonios de pobladores y reportes públicos de la empresa. Este medio solicitó a autoridades locales y federales comentarios que, hasta la publicación, no modificaron la reserva de información anunciada por Pemex.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx