Hinchas, sacerdotes laicos: villoro afirma que ser fanático es una religión sin templo
En Héroes numerados (Planeta), Juan Villoro envuelve al fútbol en rito, mito y costumbre: la camiseta como reliquia, el estadio como coro trágico y el balón como objeto de deseo último.
“Ser hincha de un equipo es una forma laica de ejercer la religiosidad”, escribe Juan Villoro en su reciente libro Héroes numerados, y con esa frase dispara una reflexión que atraviesa estadios, barrios y pantallas. Para Villoro, cronista imprescindible de la cultura contemporánea, el fútbol no es solo entretenimiento: es ceremonia y territorio simbólico donde se construyen identidades, se transmiten memorias y se negocian pasiones colectivas.
No es una exageración literaria. Como señaló décadas atrás Pier Paolo Pasolini, el juego del balón funciona como una de las últimas representaciones sagradas de la modernidad. Villoro recupera esa intuición y la desmenuza: la grada como coro parlanchín propio de la tragedia griega, las camisetas que se usan como sudarios o amuletos, y el balón, redondo y perfecto, como el “objeto máximo de deseo”.
Lo que dice la evidencia
El fenómeno es masivo y con efectos concretos. Millones de personas se reúnen en torno a clubes locales y selecciones; el fútbol moviliza economías, genera empleo, impulsa turismo y, simultáneamente, concentra tensiones sociales y políticas. Villoro no idolatra: reconoce la belleza ritual y denuncia sus sombras —la violencia de grupo, la explotación comercial y la instrumentalización política de la pasión futbolera.
Elementos del rito futbolístico según Villoro
| Elemento | Significado social |
|---|---|
| Afición en el estadio | Corazón colectivo que crea pertenencia y narra historias compartidas. |
| Camiseta | Objeto simbólico: reliquia, identidad visible y vehículo de memoria. |
| Balón | Centro del culto: móvil, deseado y capaz de transformar lo cotidiano en épica. |
Avances y peligros
- Positivo: cohesión social, oportunidades culturales y económicas, plataformas para la educación y la inclusión.
- Negativo: mercantilización extrema, episodios de violencia, clientelismo político y exclusión económica de comunidades.
Villoro invita a mirar el fenómeno con ternura crítica: celebrar la emoción sin romanticismos, proteger el derecho a la pasión y al mismo tiempo exigir reglas claras para que el fervor no sea secuestrado por intereses que perjudican a la mayoría.
Qué exigir a las instituciones
- Políticas públicas que garanticen seguridad en los estadios y sanciones efectivas contra la violencia.
- Programas culturales que reconozcan al fútbol como patrimonio inmaterial y financien proyectos comunitarios.
- Transparencia en la gestión de clubes y mecanismos que eviten la explotación comercial y la manipulación política.
En Héroes numerados, Villoro no ofrece recetas milagrosas, pero sí devuelve al lector la certeza de que el fútbol es mucho más que resultados: es un teatro de lo humano, un lugar donde se reinventa la pertenencia. Reconocerlo como rito laico permite apreciar su valor social y, sobre todo, exigir que ese fervor sirva al bien común y no a intereses que lo corrompan.
Nota: Héroes numerados, Planeta. Reflexiones sobre Pasolini y la sacralidad del juego citadas en el texto forman parte de la tradición crítica sobre la cultura futbolística.
