Daños en 157 inmuebles de Culiacán por grupos armados: un plan de «lavado de cara»

Culiacán, Sinaloa. – La cicatriz que dejan los enfrentamientos entre grupos armados en Culiacán se manifiesta no solo en las estadísticas de violencia, sino también en el paisaje urbano. Al menos 157 inmuebles, mayoritariamente viviendas y algunos negocios, sufrieron daños durante el transcurso de 2025. La Fiscalía estatal ha anunciado un plan para abordar esta problemática, con un enfoque particular en la eliminación de pintas que glorifican a los grupos delictivos, buscando así una mejora en la percepción pública de la seguridad en la capital sinaloense.

Más allá de las pintas: el impacto real en la comunidad

Si bien la atención se ha centrado en la eliminación de las marcas visibles de la pugna criminal, es crucial entender que los «daños» mencionados por las autoridades van mucho más allá de simples grafitis. Estos 157 inmuebles representan hogares donde familias han vivido el miedo, negocios que han visto mermada su actividad e incluso espacios públicos que se han deteriorado. Las pintas que hacen apología de grupos criminales son un síntoma de un problema más profundo: la presencia y la influencia que estos grupos intentan ejercer en el tejido social.

La estrategia de la Fiscalía parece apuntar a un «lavado de cara» urbano. La remoción de estas pintas es un paso necesario, sí, pero la pregunta que resuena en las calles es si esto es suficiente para sanar las heridas que la violencia deja. La mejora de la «percepción» es un objetivo válido para generar confianza, pero la verdadera reconstrucción debe ir acompañada de acciones concretas que aborden las causas subyacentes de la inseguridad y el daño a la propiedad.

¿Un plan ambicioso o una solución cosmética?

La fiscal estatal ha comunicado la existencia de un plan para remozar estos daños, destacando la intención de restaurar la imagen de los inmuebles afectados. La idea es, como bien se menciona, mejorar la percepción, transformando espacios que hoy son recordatorios de la violencia en lugares que inspiren paz y normalidad. Sin embargo, este enfoque genera un debate. ¿Se trata de una solución de fondo o de una medida superficial que ignora el sufrimiento de quienes perdieron su patrimonio o vivieron momentos de terror?

Para las familias que vieron sus paredes manchadas o peor aún, dañadas estructuralmente, la remoción de una pinta puede sentirse como un gesto pequeño ante la magnitud de su pérdida. La seguridad no se construye solo con pintura nueva, sino con oportunidades, justicia y la certeza de que las autoridades están realmente protegiendo a sus ciudadanos. La iniciativa de la Fiscalía podría ser un punto de partida, pero no debe ser el final del camino. Es un llamado a la reflexión: ¿cómo medimos el éxito de estas políticas? ¿Es solo la ausencia de pintas, o es la recuperación de la tranquilidad y el bienestar de los culichiacanenses?

El reto de la reconstrucción: más allá de lo visible

Los 157 inmuebles son solo una cifra. Detrás de cada uno hay una historia. Un negocio que dejó de operar por temor a ser extorsionado o dañado. Una casa que tuvo que ser desalojada. Un muro que se convirtió en lienzo para mensajes de intimidación. El plan de la Fiscalía es un primer paso, pero la reconstrucción de Culiacán requiere un esfuerzo integral.

Sería importante conocer los detalles de este plan de «remozar»: ¿quiénes serán los beneficiados directos? ¿Se contemplan apoyos económicos para los propietarios afectados que no solo buscan que se elimine una marca, sino que necesitan reparar daños mayores? ¿Se trabajará en conjunto con la comunidad para identificar las necesidades más apremiantes? La transparencia en estos procesos será clave para generar confianza y asegurar que los esfuerzos no se queden solo en la superficie.

La lucha por una Culiacán más segura y pacífica es una tarea colectiva. Mientras las autoridades trabajan en borrar las huellas visibles del conflicto, es fundamental que también se enfoquen en sanar las heridas que la violencia deja en el alma de la ciudad y sus habitantes. La mejora de la percepción será un reflejo natural de una seguridad real y palpable, no solo de una imagen renovada.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx