Gobierno evita el precio bomba: segundo acuerdo para que el diésel no supere los 28,3 pesos

La administración de Claudia Sheinbaum reafirma el control de precios mientras transportistas respiran, pero economistas piden transparencia sobre el costo fiscal.

México ha sorteado cuatro semanas de presión al alza en los combustibles por el conflicto en Oriente Medio gracias a estímulos fiscales que han concentrado el mayor apoyo en el diésel. El gobierno mantiene un subsidio que equivale al 70,28% del incremento —unos 5,17 pesos por litro— con el objetivo de impedir que el combustible clave para el transporte de mercancías supere la barrera de 30 pesos por litro.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles: “Queremos disminuir también el precio del diésel; ya hubo un primer acuerdo y vamos por un segundo acuerdo”. El acuerdo vigente con distribuidores y gasolineros fija un precio de referencia del diésel en 28,3 pesos por litro, según informaron fuentes oficiales de la Presidencia y la Secretaría de Hacienda.

Concepto Valor
Apoyo al diésel 70,28% (≈ 5,17 pesos/litro)
Precio acordado 28,3 pesos por litro
Meta evitada No dejar que el diésel llegue a 30 pesos/litro

Impacto inmediato: para camiones de carga, transporte público de mercancías y pequeñas empresas, cada centavo cuenta. Un transportista de autotransporte consultado en Puebla explicó que mantener el precio por debajo de 30 pesos “significa no tener que subir tarifas de reparto e intentos por trasladar la subida a precios al consumidor”. En barrios, comerciantes aseguran que el alivio evita aumentos en los costos de abasto que se traducen en más inflación en la canasta básica.

Sin embargo, la medida tiene aristas adversas. Analistas económicos y organizaciones empresariales subrayan que los subsidios son paliativos temporales que implican una carga presupuestal y distorsionan señales de mercado. “Si el gobierno prolonga estos apoyos sin una ruta clara, se comprometen recursos que podrían destinarlos a inversión pública o programas sociales”, advierten economistas consultados. Las cifras oficiales sobre el costo total del paquete aún no se han detallado públicamente.

También existe tensión con las gasolineras: el acuerdo de tope de precios con estaciones privadas reduce márgenes y exige coordinación para evitar desabastos. La Secretaría de Energía y la Comisión Reguladora de Energía monitorean precios y márgenes, según funcionarios, mientras la Presidencia negocia el segundo acuerdo con las cadenas de distribución.

  • Lo positivo: alivio inmediato para el transporte y las cadenas de suministro; menor presión inflacionaria de corto plazo.
  • Lo preocupante: incertidumbre sobre el costo fiscal total, riesgo de distorsiones en el mercado y efecto limitado si el conflicto internacional presiona aún más a los combustibles.

Qué falta por ver: transparencia en el monto comprometido por Hacienda, reglas claras para la duración del subsidio y mecanismos para proteger a consumidores vulnerables sin sacrificar la competencia. En las próximas semanas el Gobierno promete detallar el segundo acuerdo; la ciudadanía y los sectores productivos estarán atentos a si el alivio se convierte en una política sostenible o en una caja de parche temporal.

Fuente: declaraciones de la Presidencia de la República, datos oficiales de la Secretaría de Hacienda y reportes públicos sobre precios de combustibles.

Con información e imágenes de: elpais.com