Infantino anuncia candidatura para presidir fifa hasta 2031 y reabre debates sobre transparencia
Gianni Infantino confirmó que buscará la reelección como presidente de la FIFA en marzo de 2027, con la intención de mantenerse en el puesto hasta 2031. La elección está convocada en Rabat, Marruecos, según un comunicado oficial de la FIFA. La decisión del dirigente suizo reaviva un debate que va más allá de calendarios y partidos: quién controla el fútbol global y bajo qué reglas.
La candidatura llega en un momento en que Infantino está cuestionado por su polémico proyecto de inversión privada, un asunto que periodistas de Reuters y la BBC han señalado como fuente de inquietud entre expertos en gobernanza deportiva. Organizaciones como Transparencia Internacional han pedido mayor claridad sobre la naturaleza y los beneficiarios de ese tipo de iniciativas, y exigen reglas más estrictas para evitar conflictos de interés.
En la práctica, la reelección de Infantino tendría efectos concretos para federaciones nacionales y el fútbol local. Por un lado, su gestión ha impulsado inversiones en infraestructuras y la expansión de torneos, medidas que muchos presidentes de federaciones valoran como oportunidades de desarrollo. Por otro, su estilo de gobierno y las decisiones vinculadas a capital privado generan incertidumbre sobre prioridades: ¿más dinero para el crecimiento inclusivo o una apertura a mecanismos financieros que favorecen a actores privados?
Las señales políticas también importan. Infantino conserva apoyos fuertes en regiones como África y Asia, donde las alianzas con la FIFA han significado recursos y proyectos visibles. Sin embargo, sectores reformistas dentro de Europa y América piden mayor transparencia y controles internos. Medios internacionales y analistas subrayan que la cohesión del órgano rector depende hoy tanto de gestos institucionales como de la percepción pública sobre integridad.
Analistas consultados por este diario señalan que la elección en Rabat será una litmus test sobre la capacidad de la FIFA para combinar crecimiento global con estándares de gobernanza. Si bien la expansión del fútbol puede traducirse en empleo, programas para jóvenes y más acceso al deporte, la falta de claridad en las finanzas y los mecanismos de decisión puede erosionar la confianza de aficionados y pequeñas federaciones.
En el tablero también están las reformas estatutarias aprobadas en los últimos años, que cambiaron equilibrios de poder dentro de la institución. La pregunta clave es si el eventual nuevo mandato de Infantino profundizará esos cambios o propondrá correcciones orientadas a mayor rendición de cuentas. Reuters y la BBC han resaltado episodios que alimentan la exigencia de transparencia, y la FIFA, por su parte, insiste en que sus procesos internos se apegan a las normas y que la candidatura de su presidente responde a un mandato de continuidad.
Lo que queda por verse en Rabat es si la votación confirmará la continuidad de un proyecto con claros avances en visibilidad y recursos para el fútbol, o si abrirá un nuevo capítulo de demandas por mayor control y transparencia, algo que a la larga afecta no solamente a las cúpulas, sino a clubes, escuelas de formación y aficionados de a pie.
