Cine. gerardo oñate llevará filme místico a rotterdam

Tekénchu: el ritual de los nahuales hará su premier internacional a finales de enero en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR), dentro de la sección Bright Future. El proyecto, que parte de un cortometraje que recorrió festivales durante los últimos años, regresa ahora en formato de largometraje con una propuesta que mezcla horror, mitología y cuestionamientos sobre la justicia en el México rural.

Gerardo Oñate, actor, productor y coautor del guion, contó en entrevista con MILENIO que la película nació justamente por la demanda del público y la recepción del corto original: “En 2020 hicieron una convocatoria para el Festival de Cine Fantástico y de Terror Serratum, y nosotros aplicamos con un guión de donde surgió el primer corto; luego fuimos seleccionados, produjimos el proyecto con el apoyo del festival y nos fue tan bien (incluso estuvo en la selección de cortometrajes de Cannes en 2023), que la gente nos empezó a preguntar para cuándo hacíamos la película. Así nació este largometraje”.

Rodada en paisajes boscosos de San Luis Potosí desde mayo de 2024, la cinta estuvo a punto de quedarse sólo en idea: entre 2021 y 2023 el equipo buscó apoyos gubernamentales para cine independiente sin respuesta, hasta que un inversor privado les permitió iniciar el rodaje. Ese recorrido refleja un problema recurrente para el cine independiente mexicano: la brecha entre proyectos culturales con recorrido festivalero y la falta de mecanismos ágiles de financiamiento público.

Una historia y un tono propio

Oñate define el filme como “porn horror mexicano”, una etiqueta provocadora que busca advertir sobre la mezcla de violencia, corporalidad y erotismo que atraviesa la narración. Ambientada en los años 60, la trama sigue a un policía federal que investiga la aparición de cuerpos mutilados de niños en una región rural. Paralelamente, la recuperación de un forajido en la casa de dos curanderas lo conduce a un bosque donde lo extraño y lo ritual se entrelazan.

La película se inspira en la mitología del nahual, en rituales de pueblos originarios y en el “lado más oscuro de la cosmovisión mexicana”, según los realizadores. Más allá del susto, Oñate subraya que el filme plantea una reflexión moral: “La película expone también una reflexión sobre si la justicia le pertenece al hombre o no… Va un poco de la ausencia de las autoridades, en este caso representado por un México rural, pero también lleva a esa reflexión de cómo podemos nosotros ser realmente justos, cuando no somos objetivos ni justos con nosotros mismos”.

Equipo y trayectoria

Tekénchu: el ritual de los nahuales fue dirigida por Carlos Matienzo Serment y escrita por Gerardo Oñate junto al guionista Roberto Chávez. En el elenco, además del propio Oñate, figuran Gerardo Trejo Luna, Alejandra Herrera y Caraly Sánchez. El corto original, que abrió el camino, tuvo una circulación destacada en festivales y llegó a la selección de cortometrajes en Cannes en 2023, impulso que terminó por consolidar la idea del largometraje.

Una tabla con los hitos principales

Año Hito
2020 Convocatoria Serratum y creación del corto a partir del guion inicial
2023 El corto fue parte de la selección de cortometrajes en Cannes
2021–2023 Búsqueda de apoyos gubernamentales sin respuesta
Mayo 2024 Inicio de rodaje en distintas locaciones de San Luis Potosí con inversión privada
Enero 2026 Premiere internacional en IFFR, sección Bright Future

Contexto y expectativas

La selección en Rotterdam es relevante porque la sección Bright Future suele ser trampolín para cineastas emergentes y proyectos con mirada arriesgada. Para el cine de terror mexicano, la llegada a festivales europeos y la comparación con títulos recientes como Huesera —que Oñate mencionó como ejemplo de reconocimiento internacional— sugieren que el género vive un momento de mayor visibilidad y apertura institucional en circuitos fuera de México.

No obstante, el caso de Tekénchu pone en evidencia dos tensiones: la capacidad creativa y festivalera de los realizadores frente a la persistente fragilidad de los canales públicos de apoyo a la producción independiente, y la responsabilidad cultural al abordar cosmovisiones originarias. En este punto, la ética de la representación y el diálogo con comunidades locales son elementos que el periodismo y las instituciones culturales deberían acompañar para evitar exotizaciones y fortalecer colaboraciones respetuosas.

Qué sigue

  • Estreno internacional en Rotterdam a finales de enero, donde la recepción crítica abrirá puertas a otros festivales y a posibles ciclos de exhibición en salas y plataformas.
  • Observación de la respuesta del público y la crítica para evaluar su recorrido en circuitos de género y en la programación latinoamericana en Europa.
  • Cuestiones políticas y culturales: el caso reaviva el reclamo por políticas más efectivas de apoyo al cine independiente y por mejores prácticas al representar saberes y rituales de pueblos originarios.

Gerardo Oñate, además de actor y guionista de este proyecto, llega con una trayectoria que incluye comedia, drama y trabajo en series internacionales. Próximamente aparecerá en la serie La ley de Alicia para Netflix, y ha participado en proyectos de Telemundo. Para él, pasar del corto al largometraje y tocar el terror ha sido un aprendizaje: “La gente que escribe terror es más feliz, más alegre, más compartida y más generosa”, dijo en la entrevista.

La premiere en Rotterdam no sólo pone a Tekénchu en el mapa internacional, también abre la conversación sobre cómo se financia, se hace y se cuida el cine que toma raíces en las tradiciones mexicanas. Si el proyecto logra cruzar la frontera festivalera hacia audiencias más amplias, será un ejemplo de que, con inversiones adecuadas y diálogo cultural, las historias locales pueden hablarle al mundo sin perder su voz.

Con información e imágenes de: Milenio.com