Frayba y OMCT exigen la liberación inmediata del Centro de Reinserción Social de Tapachula (CERSS) de un ciudadano hondureño, quien, tras ser absuelto de un cargo de homicidio, permanece privado de su libertad. Las organizaciones de derechos humanos denuncian que durante su detención el hombre fue sometido a tortura y malos tratos, con el fin de forzar una confesión.

La situación de este ciudadano hondureño, cuya identidad se mantiene bajo reserva por motivos de seguridad, ha encendido las alarmas de importantes organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) y la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) han emitido un comunicado conjunto exigiendo su pronta liberación del CERSS Tapachula, ubicado en el estado de Chiapas, México.

Según los informes de estas organizaciones, el hombre fue detenido y, durante el proceso, presuntamente sometido a **»brutales actos de tortura»**. Se describe que fue **vendado, amarrado, golpeado, asfixiado con agua, recibió descargas eléctricas y sufrió agresiones psicológicas**. El objetivo de estos métodos, según Frayba y OMCT, era **»obligarlo a autoinculparse en diversos delitos»**, una práctica que contraviene los principios fundamentales del derecho y la dignidad humana.

El hecho de que el ciudadano hondureño haya sido posteriormente absuelto del cargo de homicidio, por el cual aparentemente fue investigado, añade una capa de gravedad al caso. Esto sugiere que las pruebas o confesiones obtenidas bajo coacción, si es que existieron, no fueron suficientes ni legítimas para sustentar una condena. Sin embargo, su permanencia en el CERSS Tapachula, incluso después de esta absolución, plantea serias dudas sobre el proceso judicial y administrativo que aún lo mantiene tras las rejas.

Un llamado a la justicia y la dignidad

La exigencia de Frayba y OMCT no es solo un reclamo por la liberación de una persona, sino un pronunciamiento firme contra la impunidad y las violaciones sistemáticas de derechos humanos. Estas organizaciones recuerdan que la tortura es uno de los crímenes más graves y que ningún Estado democrático puede tolerarla, mucho menos utilizarla como herramienta de investigación.

«La detención y el trato recibido por esta persona son un espejo de las fallas que a menudo encontramos en los sistemas de justicia», señala un representante de Frayba, en un contacto telefónico. «Cuando el Estado, en lugar de proteger, se convierte en el perpetrador de la violencia, se rompe la confianza y se genera un ciclo de desprotección para los más vulnerables, especialmente para migrantes y personas en situación de detención».

La OMCT, por su parte, enfatiza la importancia de que México, como firmante de convenciones internacionales, cumpla con sus obligaciones de prevenir, investigar y sancionar la tortura. «La absolución de un cargo no debería ser el único camino hacia la liberación, especialmente cuando se tienen evidencias de tratos crueles e inhumanos durante la detención. Se debe garantizar no solo la libertad inmediata, sino también la reparación del daño sufrido», comentó un vocero de la organización.

El contexto migratorio y la vulnerabilidad

Este caso se enmarca en un contexto complejo y a menudo precario para las personas migrantes en tránsito por México. Tapachula, como ciudad fronteriza, es un punto clave en las rutas migratorias, donde miles de personas buscan refugio o mejores oportunidades. Sin embargo, esta situación también los expone a mayores riesgos, incluyendo la extorsión, la violencia y posibles abusos por parte de autoridades.

La falta de acceso a una defensa legal adecuada, la barrera del idioma y la desinformación pueden hacer que personas en situación de vulnerabilidad sean más susceptibles a ser víctimas de violaciones de derechos. La exigencia de Frayba y OMCT busca visibilizar esta realidad y presionar para que se revisen los procesos y se garantice que nadie, independientemente de su nacionalidad o estatus migratorio, sea sometido a tortura o privado de su libertad de forma arbitraria.

Las organizaciones reiteran su compromiso de seguir de cerca el caso y de abogar por la justicia para este ciudadano hondureño, esperando que las autoridades mexicanas atiendan su llamado y actúen con la debida diligencia para rectificar esta grave situación.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx