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Morelos registra una mujer asesinada cada cuatro días; 70 muertes en nueve meses

Cuernavaca, Morelos. Entre enero y septiembre, la Fiscalía General del Estado de Morelos y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública contabilizan al menos 70 mujeres asesinadas en la entidad, el equivalente a una cada cuatro días. Los números trazan una realidad que las instituciones no han logrado revertir y que golpea a familias, vecindarios y a la vida cotidiana de las mujeres.

Es una crisis que no cabe en estadísticas: cada cifra representa a una hija, una madre, una amiga cuya muerte deja preguntas abiertas sobre prevención, procuración de justicia y políticas públicas efectivas.

Organizaciones de la sociedad civil y medios locales han denunciado retrasos en las investigaciones, deficiencias en la recolección de evidencia y una baja percepción de seguridad en municipios como Cuernavaca, Jiutepec y Cuautla. Amnistía Internacional México y colectivos locales han señalado que, más allá del número de casos, preocupa la persistente impunidad y la falta de rutas seguras para las mujeres.

El gobierno estatal ha informado sobre la implementación de unidades especiales y protocolos para la atención de víctimas, así como el aumento de operativos policiales. Sin embargo, activistas y familiares exigen resultados concretos: más carpetas judiciales resueltas, sentencias y medidas de protección que funcionen en la práctica. La Fiscalía de Morelos aparece como fuente clave de los conteos, pero también como objetivo de críticas por la lentitud en la resolución de expedientes.

En términos prácticos, esta violencia transforma la vida cotidiana: mujeres que modifican sus rutas al trabajo, familias que ponen a sus hijas en alerta constante, comercios que cierran más temprano por temor. Es la literalidad de una política pública que no llegó a tiempo: programas de prevención y refugios insuficientes frente a una demanda creciente.

¿Qué podría cambiar? Expertos en seguridad y derechos humanos consultados por medios como La Jornada y reportes de organizaciones piden dos líneas de acción claras: primero, fortalecer la investigación criminal con peritajes independientes y recursos para la Fiscalía; segundo, ampliar la red de prevención y atención —albergues, líneas de denuncia confiables y programas comunitarios— con presupuesto garantizado.

Las reformas legales existen en el papel, pero su aplicación es desigual. Mientras tanto, la sociedad civil en Morelos continúa organizándose: colectivas convocan marchas, foros de memoria y vigilancia ciudadana para exigir que cada caso no quede en el olvido. Ese empuje comunitario ha logrado visibilizar el problema, pero no basta para apagar la urgencia.

La cifra de 70 mujeres asesinadas en nueve meses es, además, una invitación a la rendición de cuentas. No se trata solo de números; se trata de políticas que funcionen y de autoridades que respondan. Si las instituciones no transforman protocolos en justicia efectiva, la violencia seguirá marcando el ritmo de la vida cotidiana en Morelos.

Fuentes: Fiscalía General del Estado de Morelos; Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; Amnistía Internacional México; reportes locales.

Con información e imágenes de: Reforma