Comisario de Atizapán se va entre honores: “Misión cumplida” tras reducir robos y sacudir a la corporación

El marino Fabián Gómez Calcáneo presentó su renuncia al frente de la Policía y Tránsito de Atizapán de Zaragoza; autoridades celebran logros, pero quedan pendientes y preguntas sobre la sostenibilidad del cambio.

Después de cuatro años al frente de la corporación, el comisario de Seguridad Pública y Tránsito, Fabián Gómez Calcáneo, se despidió este viernes del cargo con una frase contundente: “Misión cumplida”. En el acto oficial, realizado en el patio central de Palacio Municipal, el titular hizo un balance de su gestión: aseguró que logró devolver la confianza ciudadana, transformar una policía “con muchas deficiencias” y bajar de manera significativa delitos que afectaban la vida cotidiana de las familias.

Los números que destacó el comisario hablan alto: según datos presentados por el propio gobierno municipal, los robos de autos pasaron de alrededor de 1,400 casos anuales a cerca de 400. Esa caída equivale a una reducción aproximada del 71% en esos delitos emblemáticos, un dato que Gómez Calcáneo usó para ejemplificar el cambio que atribuye a nuevas estrategias operativas e inteligencia policial.

Periodo Robos de autos (aprox.)
Hace cuatro años 1,400
Actualmente 400

El comisario afirmó además que se observó una reducción en delitos de alto impacto —robos a casa habitación, comercios, vía pública, transporte público y de carga— tanto en cifras oficiales como en la denominada cifra negra. Bajo su dirección y la colaboración con la Secretaría de Marina y otras instancias municipales, dijo que se detuvieron “varios objetivos prioritarios para el país”.

Transformación con coste humano

Gómez Calcáneo fue transparente al reconocer que la transformación tuvo un costo interno: aproximadamente el 50% de los elementos se separaron de la corporación por no aceptar los cambios implementados. “Hubo quienes se fueron porque no estaban de acuerdo con la transformación”, dijo, y aseguró que hoy Atizapán cuenta con una policía “confiable, eficaz y dedicada a resguardar la integridad de las familias y sus bienes”.

Ese éxodo plantea preguntas prácticas: ¿están garantizadas las plazas, la capacitación continua y la cultura institucional para que los avances no se diluyan con el relevo? El propio comisario pidió a los uniformados restantes que sigan “dignificando la institución” y recordó que portar el uniforme implica “una gran carga moral de cumplir con el deber”.

Reconocimiento oficial y matices

El presidente municipal, Pedro Rodríguez, despidió a Gómez Calcáneo con elogios y sin ambages: dijo que, a diferencia de otros salientes, el comisario se va “por la puerta de enfrente” y resaltó que la inversión en seguridad “valió la pena”. Rodríguez ponderó la recuperación de la imagen de la policía y la reapropiación de la confianza ciudadana como resultados palpables que hacen brillar al municipio en el Estado de México.

Pese al tono celebratorio, voces de la sociedad civil presentes en el acto y analistas locales advierten la necesidad de no caer en triunfalismos. La disminución de delitos emblemáticos es un avance importante, pero la sostenibilidad exige políticas integrales: formación profesional, controles internos, evaluación de desempeño y un plan para retener talento operativo sin sacrificar la depuración necesaria.

  • Logros claros: caída notable en robos de autos y reducción de delitos de alto impacto según autoridades.
  • Riesgos: salida del 50% de la plantilla, posible pérdida de experiencia operativa y dependencia de operativos coordinados con fuerzas federales.
  • Desafíos pendientes: consolidar la confianza ciudadana, sistematizar la inteligencia policial y garantizar transparencia en detenciones y resultados.

En su despedida, Gómez Calcáneo dijo llevarse “el amor a los habitantes de Atizapán” y la tranquilidad de haber cumplido su encargo; anunció además que partirá a “cumplir otra misión”, sin detallar destino. Mientras las autoridades municipales celebran, la comunidad y los órganos de fiscalización deberán vigilar que la “misión cumplida” no sea sólo una fotografía del momento, sino el arranque de una policía profesional y estable que mantenga a las familias de Atizapán más seguras.

RM / Reporte desde Atizapán de Zaragoza. Un logro con evidencia numérica, una transformación con coste humano y una transición que obliga a mantener la guardia alta.

Con información e imágenes de: Milenio.com