Eternidad: un espejo de lo que somos, a la luz de lo inevitable
La cartelera de cine se ilumina este 5 de diciembre con el estreno de Eternidad, la nueva propuesta de A24 bajo la dirección de David Freyne. Lejos de ser una película de terror sobre la muerte, esta cinta invita a una reflexión profunda y luminosa sobre la vida, el amor y las decisiones que tomamos, todo ello visto a través del prisma del final inevitable. Imaginen llegar a un umbral después de morir, con apenas una semana para decidir dónde y con quién pasarán el resto de la eternidad. Esa es la premisa que nos lanza Eternidad, un concepto que, aunque se basa en una película estrenada hace más de dos décadas, se siente radicalmente contemporáneo.
En un mundo saturado de tecnología y bombardeado por información, donde las elecciones se multiplican hasta la parálisis, la película traslada el más allá a un reflejo de nuestra propia existencia. Nos obliga a mirar hacia adentro, a sopesar lo hecho y a preguntarnos con qué queremos seguir adelante. La eternidad se convierte así en un espejo de nuestras propias inconclusiones, de aquello que hemos postergado.
Los guías del alma y el eco de nuestras vidas
En el corazón de este universo de transición se encuentran dos personajes fundamentales: Anna, interpretada por Da’Vine Joy Randolph, y Ryan, encarnado por John Early. Ambos forman parte de la planilla que asiste a las almas en su viaje. En una conversación con MILENIO, los actores compartieron cómo sus roles resuenan profundamente con los dilemas que enfrentamos en vida. No se trata solo de elegir con quién compartir un destino final, sino de reflexionar sobre a qué le hemos dedicado nuestro tiempo.
«Pensé mucho en lo que significa entregarse completamente a tu trabajo en lugar de enfrentar las preguntas más importantes», confesó John Early, entre risas nerviosas. «Nuestros personajes son dos personas que han decidido quedarse atrás, en lugar de pensar con quién van a pasar el resto de su vida (eternidad) y dónde. Eso me hizo reflexionar mucho sobre ese tipo de personalidad. No diré quién, pero conozco muy bien a esa persona: soy yo».
La película retrata con maestría a aquellos que, en vida, posponen decisiones cruciales hasta que se vuelven insoslayables. Este mensaje cobra especial relevancia en nuestro presente, donde muchos se refugian en rutinas para evadir las preguntas incómodas. Da’Vine Joy Randolph lo describe como «el corazón emocional de la cinta, porque la vida es corta y necesitas estar abierto a las experiencias y a las personas. Vivir la vida al máximo».
Pero, ¿qué significa vivir la vida al máximo? Randolph aclara: «Y eso no significa que todos los días vas a tener una lluvia de fuegos artificiales y fingir ser feliz, sino solo la idea de tomar la vida por los cabos, por así decirlo, y lanzarte. No ser complaciente. Eso es lo que me llevo de esta historia, porque el amor puede ser grande incluso en los gestos más pequeños y eso puede hacer la diferencia». La ganadora del Oscar por The Holdovers recuerda que la esencia de la vida reside en esa entrega y en la capacidad de hacerla significativa, incluso en lo cotidiano.
Humor y emoción para abrazar lo inevitable
Abordar temas tan trascendentales como la muerte y la eternidad podría parecer sombrío, pero Eternidad lo hace con una calidez inusual, teñida de humor. Este equilibrio, según Early, fue clave en el rodaje: «Lo importante fue dejar que la película se encargara de la parte existencial. Yo me enfocaba en las tareas inmediatas de cada escena. Lo divertido es el compromiso absoluto: no intentas ser gracioso, tomas tu trabajo muy en serio, y luego, sucede algo que rompe todas las reglas, eso se disfruta».
Randolph coincide plenamente: «Lo divertido y lo dulce es ese compromiso. En nuestro trabajo siempre buscamos cosas que sean divertidas pero con corazón. Nunca debe faltar alguna de las dos». La combinación de humor y vulnerabilidad es precisamente lo que caracteriza a esta cinta, que se presenta como una comedia romántica existencial, capaz de plantear preguntas profundas sin perder un ápice de accesibilidad.
La película nos sugiere que elegir una eternidad equivale a enfrentar las verdades que a menudo evitamos. Cuando uno de los personajes cuestiona por qué Anna nunca ha elegido su propio destino, Da’Vine explica que esa evasión es un reflejo de dilemas humanos muy reales. «Intentamos empujarlo al fondo de nuestra mente. Pero cuando Larry aparece, mi personaje tiene que enfrentarlo. Pensar en sus elecciones o en la falta de ellas. Ella se quedó».
Un recordatorio de lo esencial
La relevancia de Eternidad no es casual. En un mundo que, según los propios actores, fomenta la paranoia y la desconfianza, la película emerge como una invitación a valorar lo verdaderamente esencial: el tiempo, los vínculos, la autenticidad y, sobre todo, la capacidad de elegir conscientemente.
Con un reparto que incluye a talentos como Miles Teller, Elizabeth Olsen y Callum Turner, y llevando el distintivo sello de A24, Eternidad llega a las salas de cine para recordarnos que pensar en la muerte no es un acto de oscuridad, sino una poderosa forma de iluminar y enriquecer la vida misma.
