Cierran estética del senado tras polémica; anuncian revisión de espacios y servicios
La zona acondicionada como salón de belleza en el piso dos quedará suspendida de forma temporal. El liderazgo de Morena promete inspecciones «sin emitir juicios ni satanizar», pero el episodio vuelve a poner en la mesa la austeridad, el trato a trabajadores y la imagen pública del poder legislativo.
La estética que semanas atrás fue instalada en un pasillo del Senado para que legisladoras —y en general personal— pudieran peinarse y maquillarse antes de las sesiones fue suspendida temporalmente, informó este lunes Ignacio Mier Velazco, presidente de la Junta de Coordinación Política.
En conferencia, Mier quiso bajar la temperatura: “la revisión se hará sin emitir juicios ni satanizar”, dijo, y añadió que la inspección será amplia: “(Quiero) precisar que la próxima semana haremos una revisión completa de los espacios y de otros servicios que se ofrecen para el desempeño de las funciones de las y los senadores y de la gente que nos acompaña cuando hay sesiones, visitantes, invitados”.
El anuncio responde a la polémica desatada por la instalación, la semana pasada, de un espacio con espejos y tocadores en el segundo piso del recinto legislativo, que algunos denunciaron como símbolo de privilegio y contradicción frente a la política de austeridad que pregona el propio Movimiento Regeneración Nacional. La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, defendió el servicio: “no es nada fuera de lo normal” y recordó que hay un espacio similar en la Cámara de Diputados; además sostuvo que “este servicio lo paga cada una de las senadoras y senadores cuando requieren el servicio. No se les está pagando el peinado, ni el maquillaje, ni la pintura, ni nada”.
Entre los efectos más visibles está el impacto sobre la trabajadora que ofrecía el servicio: Mier reconoció la incomodidad y el daño económico que la suspensión provoca a la maquillista y peinadora, “imagínense para una madre que tiene hijos, que se gana honestamente, estar inmersa en una situación así no es una cosa sencilla”. En un video difundido en redes por Milenio, se observa a empleadas del lugar reaccionando a la presencia de cámaras y críticas públicas, lo que intensificó la atención mediática.
Lo que está en juego
| Elemento | Por qué importa | Situación actual |
|---|---|---|
| Política de austeridad | Coherencia entre discurso público y prácticas dentro del Congreso | Cuestionada por la existencia del servicio; Senado afirma que es pagado por usuarios |
| Condición laboral | Protección de empleos informales y derechos de trabajadoras | Prestadora afectada por suspensión; hay riesgo económico para su familia |
| Transparencia en uso de espacios | Evitar privilegios y garantizar acceso público o normas claras | Se anunció revisión de espacios y servicios |
Contexto y matices
Este no es un episodio aislado de imagen pública: la sociedad observa con lupa cada discrepancia entre lo que dicen los partidos y cómo actúan sus cuadros. Que exista un área similar en la Cámara de Diputados no elimina la molestia ciudadana; más bien plantea la necesidad de reglas claras sobre qué servicios se permiten, quién los presta, bajo qué contratación y cómo se protege a las personas que viven de esos ingresos.
Qué debería revisarse (y rápidamente)
- Inventario público de servicios y espacios disponibles en el Senado con reglas de uso y costos.
- Mecanismos de contratación que garanticen derechos laborales y eviten contrataciones a discreción.
- Transparencia sobre si los servicios son autofinanciados por los usuarios o subvencionados.
- Protocolo para instalaciones temporales: permisos, seguridad, higiene y fiscalización.
- Un programa de transición para apoyar a la trabajadora afectada mientras se aclara la situación.
La revisión anunciada por Mier puede servir para apagar la polémica si se hace con celeridad, claridad y enfoque social: explicar cómo se regula el uso de espacios, publicar contratos o convenios si los hay, y proteger a quienes dependen de estos ingresos. Si queda en un gesto, la percepción pública solo se agravará y el episodio alimentará la narrativa de distancia entre la clase política y la ciudadanía.
Conclusión
La estética del senado quedó cerrada a la espera de una investigación que, en el mejor de los escenarios, no solo resuelva una queja de imagen sino que siente precedentes para manejar espacios, proteger empleos y respetar la austeridad pública. El reto ahora es convertir un escándalo mediático en una oportunidad para transparencia y justicia laboral, no en una simple maniobra de cara a la opinión pública.
Fuentes: declaraciones de Ignacio Mier Velazco y Laura Itzel Castillo en conferencia de prensa; material difundido por Milenio sobre la instalación del espacio en el Senado.
